Muchas organizaciones a la hora de adoptar formas de trabajo más digitalizadas han adoptado la robótica para automatizar procesos que eran repetitivos. Ahora, a esa forma de trabajar ha dado un paso más allá incluyendo en sus soluciones la inteligencia artificial.

En una encuesta realzada por Deloitte a 523 ejecutivos, de diversas industrias y de 26 países repartidos por África, América, Asia y Europa, se preguntaba sobre sus estrategias de automatización inteligente y el impacto en sus fuerzas de trabajo y se reveló que estas organizaciones no sólo siguen utilizando la automatización de procesos robóticos (RPA), sino que van más allá al aumentar el despliegue de la automatización inteligente. El 58% de los ejecutivos encuestados afirman haber iniciado su camino hacia la automatización. De ellos, el 38% son proyectos piloto (1-10 automatizaciones), el 12% son proyectos de aplicación (11-50 automatizaciones) y el 8% son proyectos de automatización a escala (51+ automatizaciones), el doble que en 2018.

 

Las organizaciones creen que pueden transformar sus procesos de negocio, logrando una mayor velocidad y precisión mediante la automatización de las decisiones sobre la base de datos estructurados y no estructurados. Así, revela el estudio, se espera un periodo medio de recuperación de la inversión de 15 meses y en la fase de ampliación sólo nueve meses.

La fragmentación de los procesos -la forma en que se gestionan los procesos en una amplia gama de métodos- es considerada por el 36% de los encuestados como el principal obstáculo para la adopción de la automatización inteligente. El 17% de las organizaciones considera que la preparación para la IT es la principal barrera.

Factores de éxito

El análisis de los datos de la encuesta revela que las organizaciones que adoptan la automatización inteligente a escala tienen seis características distintivas:

  • Una estrategia empresarial para la automatización inteligente, que ayuda a generar mayores beneficios en la capacidad de mano de obra, la reducción de costes y los ingresos.
  • Combina el RPA con la inteligencia artificial, lo que da lugar a un aumento medio de los ingresos del nueve por ciento, frente al 3% de los que no combinan las tecnologías.
  • Tecnología, infraestructura y ciberseguridad, lo que permite una reducción del 21% de los costes, en comparación con el 13% de las organizaciones que carecen de estas funciones.
  • Definición de procesos, normas y procesos maduros, que producen un aumento medio de la capacidad de la fuerza de trabajo de back-office del 19%, en comparación con el 12% de las organizaciones que no lo hacen.
  • Una clara comprensión de cómo captar el valor, lo que lleva a una reducción media de los costes del 21%, frente al 15% en las empresas con menos conocimientos.
  • Una simplificación radical impulsada por la necesidad de reducir costes, que está presente en el 73% de las organizaciones de escalado, frente a sólo el 61 por ciento en las organizaciones piloto.

De lo rutinario a lo innovador

Las posibilidades de la automatización inteligente se pone de manifiesto cuando la robótica se combina con la IA para permitir aplicaciones que van más allá de lo rutinario a lo innovador: desde la recopilación y el procesamiento de datos hasta el análisis y la toma de decisiones contextuales.

Sin embargo, un número significativo de encuestados (48%) admite que no pensar implementar una estrategia de automatización inteligente que incluya la IA. Sólo el 11% de las organizaciones están escalando soluciones que incluyen la IA.

Redefinición del trabajo

La IA aumenta la capacidad productiva de la mano de obra humana. Más del 90% de las organizaciones esperan que aumente su capacidad de mano de obra. En promedio, esperan un aumento del 26% en la capacidad de los servicios auxiliares en los próximos tres años y un aumento del 17% en la capacidad de sus actividades básicas. A pesar de la oportunidad que presenta la automatización inteligente para aumentar la productividad, el 44 por ciento de las organizaciones aún no han calculado cómo cambiarán los roles y tareas de sus empleados y la forma en que se realizan las tareas.

Además, casi dos tercios de las organizaciones no han considerado qué proporción de su personal necesita reciclarse como resultado de la automatización. Incluso las organizaciones que han automatizado a escala (más de 51 automatizaciones) todavía no están pensando en esto, y el 53% afirma que aún no ha explorado si su fuerza laboral necesita volver a capacitarse como resultado de su estrategia de automatización.

La capacitación basada en la forma en que la fuerza de trabajo humana interactuará con las máquinas, incluidos los cambios en las definiciones de roles, debería incluirse en los planes de las organizaciones para la adopción de la automatización inteligente, con el fin de aprovechar la mejora de la capacidad esperada. Sin embargo, el 38% de las organizaciones todavía no están reciclando a los empleados cuyas funciones han cambiado, añade el documento.

Así, el trabajo quedaría redefinido por los resultados y problemas que resuelve el personal, no las actividades y tareas ejecutadas. Los equipos y las relaciones que las personas involucran y motivan, no los subordinados que supervisan.

Las herramientas y tecnologías que automatizan el trabajo y aumentan la fuerza laboral para aumentar la productividad y aumentar el valor para los clientes y la integración del desarrollo, el aprendizaje y las nuevas experiencias.

 

«El año 2020 parece ser un año decisivo para la automatización inteligente. Las empresas se han centrado en oportunidades que tienen un bajo valor para la automatización basada en tareas y buscarán cada vez más la incorporación de tecnologías analíticas y de la inteligencia artificial más avanzadas como parte de sus soluciones», concluye la consultora.