Hay tres desafíos a los que se enfrentan las aseguradoras para lograr sacar el máximo beneficio tanto en virtud de los consumidores como para ellas mismas en su uso de la Inteligencia Artificial (IA), según revela un informe publicado por Insurance Europe.

Tres retos

  • En primer lugar, al desarrollar sistemas de IA, los aseguradores se enfrentan a un acceso restringido a los datos del sector público. Para obtener el máximo beneficio para la sociedad, esos conjuntos de datos deben estar disponibles gratuitamente y en un formato legible por máquina. Los datos no personales de algunas aplicaciones de la IA también se concentran a veces en manos de unas pocas entidades, lo que da lugar a un acceso restringido o costoso a datos que podrían mejorar los sistemas de IA y prestar un mejor servicio a los clientes. Esto plantea interrogantes sobre la forma en que debe regirse el acceso a esos datos.
  • En segundo lugar, las aseguradoras desearían que se adoptara un enfoque holístico de la reglamentación. El marco jurídico de la UE ya abarca ámbitos pertinentes para la IA, como los derechos fundamentales, la privacidad y la protección de datos, así como la seguridad y la responsabilidad de los productos. Esto se complementa con los marcos normativos nacionales. Para apoyar el desarrollo y la adopción de la IA y evitar cargas reglamentarias innecesarias, se necesita un marco reglamentario horizontal, proporcionado y basado en principios para la IA que se apoye en los marcos reglamentarios nacionales y de la UE existentes.
  • Por último, en la actualidad no existe una colaboración eficaz entre las autoridades con responsabilidades en el ámbito de la digitalización. Es necesario que todas las autoridades nacionales, ya sean responsables de la dirección de los negocios, la reglamentación prudencial, la competencia o la protección de datos, colaboren estrechamente y garanticen la coherencia en la aplicación de las normas para seguir desarrollando el mercado único digital.

Si bien las aseguradoras ya están utilizando la IA para mejorar el servicio al cliente, aumentar la eficiencia, proporcionar una mayor comprensión de las necesidades de los clientes y evitar las transacciones fraudulentas, se espera que en el futuro la IA ayude a las aseguradoras a predecir el riesgo con mayor precisión y a utilizar una mayor previsión para desplegar rápidamente nuevos productos en respuesta a los riesgos emergentes.

Los clientes están adoptando esta innovación en los seguros, ya que responde a sus necesidades y hace que sus interacciones con las aseguradoras sean más convenientes.

Despliegue de una IA ética

Además, el sector de los seguros apoya el despliegue de una IA ética, digna de confianza y centrada en el ser humano mediante un marco reglamentario apropiado, basado en el riesgo y proporcionado. El ámbito de aplicación debería estar dirigido únicamente a las aplicaciones de la IA que presenten un alto riesgo demostrado y tengan efectos significativos en los derechos de las personas. «No todos los usos de la IA plantean riesgos significativos ni repercuten directamente en los consumidores», explican.

Por último, el contexto de la legislación sobre los servicios financieros, y los seguros en particular, principios como la transparencia, la equidad, la responsabilidad y la ética ya se abordan en cierta medida en las normas sobre la conducta comercial y en la divulgación de información. Mientras, en cuanto a las normas sobre el asesoramiento se aplican tanto si la recomendación es formulada por un ser humano como por la IA.