¿Dónde estoy? ¿Qué hay a mi alrededor? ¿Qué debo hacer ahora? Los vehículos autónomos son sistemas complejos con muchos componentes y subcomponentes avanzados. Independientemente de dónde y cómo se utilicen, tienen que ser capaces de saber contestar a todas estas preguntas. También tienen que saber responderlas de forma instantánea, coherente, precisa y, en muchos casos, en entornos variados y dinámicos.

En otras palabras, la autonomía móvil requiere replicar la percepción humana, la cognición y nuestra capacidad para tomar medidas precisas y apropiadas, explican en un artículo escrito por AXA XL. Estas cualidades se duplican de forma fiable en los vehículos autopropulsados y en los robots que incuyen Hardware con cámaras, radares y sensores que registran la ubicación del vehículo y sus alrededores, así como las condiciones ambientales imperantes; Código de software y algoritmos que procesan los distintos flujos de datos; Controles automatizados de dirección, aceleración y frenado.

«Instalar estas habilidades humanas dentro de una máquina requiere, por lo tanto, una gran cantidad de hardware y software sofisticados que trabajen juntos de forma fluida e infalible», afirma Mukadder Erdoenmez, Head International Casualty en Europa de AXA XL.

Un panorama de riesgos en evolución

A medida que este sector siga desarrollándose, se prevé que los accidentes disminuyan notablemente. En Estados Unidos, por ejemplo, la conducción distraída se cobró 3.166 vidas en 2017. Del mismo modo, un estudio holandés estimó que la eliminación del uso del teléfono móvil mientras se conduce evitaría la muerte de unas 600 personas al año. Por otro lado, las máquinas nunca se someten a somnolencia ni se distraen. Si se quita el volante a la gente, el número de accidentes debería caer en picado.

«Aunque es probable que los beneficios de la autonomía móvil para la seguridad sean significativos, los problemas de gestión de riesgos y sus implicaciones para las empresas de este ecosistema, incluidos los fabricantes de vehículos, los propietarios/operadores de flotas, los fabricantes de componentes y los desarrolladores de software, siguen siendo objeto de atención», remarca el directivo.

Además de cuantificar la mayor frecuencia de retiradas de productos que implican tecnologías autónomas, los investigadores también ponene de relieve que «al mismo tiempo, los riesgos financieros que resultan de los extensos eventos de retirada de productos pueden afectar severamente a los fabricantes de vehículos y a sus proveedores, exponiendo a la cadena de suministro de la automoción a riesgos de continuidad del negocio, legales y de reputación».

Un enfoque flexible y modular

AXA XL considera que la evolución continua de las tecnologías autónomas no debe depender de la resolución preventiva de todas las cuestiones y riesgos posibles. «Por eso hemos diseñado una propuesta de seguros multifacética que apoya el diseño, desarrollo, prueba e implementación de estas tecnologías. La solución está dirigida no sólo a las empresas que fabrican, poseen y operan vehículos autónomos, sino también a los fabricantes de componentes y desarrolladores de software que forman parte de este ecosistema», agrega el ejecutivo.

La propuesta de la compañía aplica un enfoque modular a la transferencia de riesgos; «los clientes pueden estructurar varias coberturas de seguro dependiendo de sus necesidades y circunstancias particulares». Por ejemplo, -detalla Mu Erdoenmez-en el caso de una puesta en marcha de pruebas en un entorno cerrado, el programa podría incluir una política tradicional de siniestros junto con algunos componentes de propiedad de primera mano.

Para las empresas más avanzadas que operan con vehículos autónomos en espacios públicos, las coberturas pueden ampliarse para incluir, por ejemplo, responsabilidad civil de terceros, retirada de productos, manipulación maliciosa de productos, cibernética y hasta la gestión de crisis.

Delimitar los riesgos

Un pensamiento final, añade el directivo: «Dadas las preguntas aún no respondidas sobre el reparto de la responsabilidad, opinamos que los acuerdos contractuales entre fabricantes y proveedores deberían delimitar los riesgos que cada uno de ellos está dispuesto a asumir, así como las obligaciones de los demás participantes en la aplicación. En particular, el hecho de que se incluya o no una cláusula de renuncia a la subrogación en estos acuerdos tendrá un impacto significativo en nuestras decisiones de suscripción y fijación de precios».

“En AXA XL creemos que un enfoque de colaboración es esencial cuando se trabaja con clientes de tecnología autónoma y ya nos hemos asociado con los principales desarrolladores de vehículos autónomos. Ellos son los expertos en sus productos, tecnologías, algoritmos, etc. Y tenemos experiencia acumulada en múltiples industrias que pueden ayudarlos a pasar a la siguiente etapa. Trabajando juntos, nuestro objetivo es ayudar a dar rienda suelta a los numerosos beneficios que ofrece la autonomía móvil, limitando al mismo tiempo los riesgos.

 

Consulte el artículo completo escrito por Mukadder Erdoenmez, Head International Casualty, Europe de AXA XL, pinchado aquí.