Las previsiones de Swiss Re Institute revelan que la recuperación sectorial puede ser desigual según los países y su capacidad para mantener la pandemia bajo control. El aumento de la inflación es también un riesgo clave a medio plazo, especialmente para las aseguradoras No Vida.

“Sin embargo, el balance es positivo. La pandemia ha cimentado cambios de paradigma que apoyan las perspectivas a largo plazo. Además de la creciente concienciación sobre el riesgo, que está demostrando ser un fuerte motor de la demanda tanto para los consumidores como para las empresas, un segundo cambio es la aceleración de la demanda de transacciones on line. Es imperativo que las aseguradoras ofrezcan un compromiso digital en todos los puntos de contacto».

¿Por qué? La reaseguradora lo tiene claro: «Compiten con los nuevos actores no tradicionales que entran en los mercados de seguros”.

Crecimiento sostenible = economía digital

Para la reaseguradora el crecimiento sostenible requerirá la elaboración de políticas estructurales. «A medida que la economía mundial se recupera, los gobiernos deben sentar las bases de la economía posterior a la crisis de 2019 para garantizar un crecimiento económico sostenible a largo plazo».

Por ello, desde el informe se pone de relieve que es esencial invertir en infraestructuras sostenibles, también diseñadas para la economía digital; recargar el espacio fiscal para hacer frente a futuras crisis; diseñar políticas económicas para hacer frente a los riesgos del cambio climático global; y reducir la desigualdad de ingresos.

COVID-19, un salto de gigante para la digitalización

El tráfico mundial de banda ancha aumentó un 51% en 2020, sin duda, gracias al auge del teletrabajo, la telemedicina, el streaming y el comercio electrónico.

«Creemos que muchos de estos hábitos se convertirán en permanentes, cambiando de hecho el funcionamiento de la economía y el tipo de infraestructura que se requiere», añade Swiss Re en su estudio.

Esto será «más rápido de lo previsto», ya que las nuevas inversiones en infraestructuras requerirán la compatibilidad con redes celulares de banda ancha avanzadas como la 5G, un uso industrial del Internet de las cosas y la inteligencia artificial (IA), centros de datos a gran escala y, aunque no esté directamente relacionado con Covid-19, el acceso a fuentes de energía renovables, puntualiza.

Por ello, destacan que la construcción de nuevas infraestructuras sostenibles y la modernización de las antiguas pueden tener efectos multiplicadores del PIB de hasta 3 veces, según estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos y del FMI.

Beneficio para los mercados emergentes

En el caso de los mercados emergentes, el efecto dominó es aún mayor, ya que las investigaciones han revelado que el beneficio neto de la construcción de infraestructuras más resistentes en los países en desarrollo sería de 4.000 millones de dólares por cada 1.000 millones de dólares invertidos.

«A medida que los presupuestos se ven sometidos a presión, la movilización de capital privado y la formación de asociaciones público-privadas serán fundamentales para asumir los costes de los proyectos a gran escala», concluye.