Antonio Huertas, presidente de MAPFRE, ha concedido una una entrevista para PwC, donde asegura que la sobrerregulación o la complejidad geopolítica generan inseguridad, siendo el principal enemigo del seguro, puesto que suponen riesgos de calado, también para la economía en su conjunto.

“La regulación es necesaria, pero la sobrerregulación puede llegar a ser una barrera al crecimiento económico”, afirma el directivo. “El negocio asegurador necesita estabilidad y previsibilidad”, asevera, a loque añade que si no coexisten ambas variables, asegurar se vuelve un servicio imposible de prestar y también de pagar, porque los precios de cobertura pueden llegan a niveles “inasumibles” para las empresas o las familias.

Competencia con el sector financiero

El directivo reseña que al competir con productos de otras firmas de servicios financieros se debe trabajar sobre criterios de rentabilidad más amplios que no estén solo basados en el corto plazo, aprovechando para pedir a los accionistas “una visión a largo plazo, de 360 grados, que incluya la creación de valor social y no solo material”.

Por otro lado, manifesta que normalmente si una parte del sector financiero falla, se acaba desconfiando del conjunto, por lo que insta a que no se estigmatice a todo un colectivo por los errores de una parte de esa industria. Asimismo, ha reconocido que incluso aunque la industria no fracase, la evolución de todo el esquema que relaciona capital y trabajo, maximización del beneficio y pérdida del valor social, se ha convertido en un problema “muy serio”.

Disrupción social y tecnológica

Entre las cuestiones de preocupación, Huertas apunta a la desigualdad social y la disrupción social y tecnológica. Sobre la primera cuestión, ha subrayado que, aunque en términos globales las condiciones económicas pueden haber mejorado, en términos reales, cuando se examinan en un país concreto, este problema se percibe cada vez más, explicando esta percepción, en parte, la aparición de los movimientos populistas, que es una de las grandes amenazas al desarrollo económico.

Sobre la disrupción social y tecnológica, ha advertido que es una cuestión que hay que abordar adecuadamente, ya que de lo contrario “acabará con el seguro tal y como lo conocemos”. Huertas ha explicado que el perfil de los consumidores y de la sociedad ha cambiado de forma “drástica”; la gente espera y demanda más de las empresas y los jóvenes quieren un mayor compromiso, transparencia y activación social de las compañías. “Aquellas que no estén preparadas para afrontar este reto, o que no tengan esta visión, desaparecerán, porque la propia evolución tecnológica de la sociedad les va a terminar suprimiendo”, ha remarcado.

En este sentido, el presidente de MAPFRE ha reconocido también estar preocupado por la transformación digital: “Como el de seguros es un negocio altamente regulado, las aseguradoras somos los únicos ‘players’ con una licencia para operar en el mercado”. Así, ha afirmado que nadie más puede cubrir los riesgos, porque son necesarias autorizaciones previas, además de cumplir con unos requerimientos de capital y de solvencia. Por ello, considera que las aseguradoras que cumplan con los criterios serán las ganadoras de la transformación.