El Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC por sus siglas en inglés) ha elaborado una Guía de seguros cibernéticos para ayudar a las organizaciones a considerar la posibilidad de cubrir sus riesgos.

Desde la Asociación de Aseguradores Británicos (ABI) se puso de relieve que «ser víctima de un delito cibernético puede tener un impacto devastador en cualquier empresa, sea cual sea su tamaño, siendo las pymes especialmente vulnerables. Casi la mitad de las empresas británicas informaron de un ciberataque durante el último año, pero a pesar de ello, la adopción de los seguros cibernéticos por parte de las empresas sigue siendo baja».

«Esta guía refuerza lo amplio y grave que puede ser el impacto de un ataque cibernético, y por qué es importante gestionar el riesgo cibernético y poner en marcha medidas de seguridad cibernética», añade la asociación.

Siete preguntas que los altos dirigentes de las organizaciones deberían hacerse:

  1. ¿Qué defensas de seguridad cibernética existentes tiene ya en su lugar?
  2. ¿Cómo se reúne la experiencia para evaluar una política?
  3. ¿Comprende completamente los impactos potenciales de un incidente cibernético?
  4. ¿Qué cubre (o no cubre) la póliza de seguro cibernético?
  5. ¿Qué servicios de seguridad cibernética están incluidos en la póliza, y los necesita?
  6. ¿Incluye la política el apoyo durante (o después) de un incidente de seguridad cibernética?
  7. ¿Qué debe haber para reclamar (o renovar) su póliza de seguro cibernético?

«El seguro cibernético puede no ser adecuado para todo el mundo y nunca puede sustituir las buenas prácticas básicas de seguridad, pero insto a las empresas a que consideren nuestra orientación para ayudarles a tomar la decisión que más les convenga», afirma por su parte Sarah Lyons, directora Adjunta del NCSC para el compromiso con la economía y la sociedad.

CNseg: «Esta tarea no puede ser responsabilidad exclusiva de los aseguradores»

Sobre este tema, el presidente de CNseg, Marcio Coriolano, puntualizó que «los riesgos cibernéticos se están convirtiendo en una amenaza creciente a medida que la tecnología se incorpora más intensamente a la vida de las personas y a las actividades económicas en todo el mundo. Para hacer frente a esos riesgos, es necesario que todas las autoridades públicas y los segmentos de la economía y la sociedad realicen esfuerzos conjuntos, en los que el seguro vuelve a desempeñar un papel importante».

«Sin embargo, -añade- esta tarea no puede ser responsabilidad exclusiva de los aseguradores. Comprender los riesgos a los que se expone y las posibilidades de un posible ataque, son fundamentales para que el titular de la póliza pueda mitigar la posibilidad de que se produzcan. En Brasil, la entrada en vigor de la Ley General de Protección de Datos Personales, la LGPD, hará que este tipo de protección sea aún más relevante».

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