Wuhan fue una de las primeras ciudades de China en las que se llevaron a cabo ensayos con 5G en 2019. Este país hoy lidera la adopción temprana de la quinta generación de telefonía móvil, con más de 160.000 estaciones base 5G que dan cobertura a más de 50 ciudades, según el último informe de la GSMA.

En un artículo elaborado por MAPFRE, se afirma que en contra de lo que alguna teoría conspirativa sostiene falsamente, esta tecnología no perjudica la salud. Al revés: «su despliegue en el lugar donde comenzó el brote de coronavirus ha permitido tratar a pacientes enfermos de COVID-19 y liberar al personal médico humano en una iniciativa conocida como Smart Field Hospital»

Esta iniciativa ha sido desarrollada por el Hospital Wuhan Wuchang, la operadora China Mobile y la empresa de robótica CloudMinds, la magia de este proyecto ha consistido en montar en este hospital de campaña con capacidad para 20.000 personas una sala atendida exclusivamente por robots y dispositivos conectados. Principalmente destinada a enfermos leves; nada más entrar un paciente, un sistema 5G basado en termometría infrarroja tomaba de forma automática su temperatura corporal y alertaba a los médicos si registraba fiebre.

Además, se les dotaba de anillos y pulseras inteligentes que permitían que los médicos desde fuera monitorizaban distintos parámetros de salud como la temperatura, el nivel de oxígeno en la sangre o la frecuencia cardiaca. Es más, estos dispositivos IoT (Internet de las Cosas) también sirvieron para controlar las constantes vitales del personal sanitario. Toda esta información y los robots estaban sincronizados con una plataforma de gestión de la información basada en inteligencia artificial (IA).

De seis tipos distintos, los autómatas no solo proporcionaban asistencia médica. Los humanoides realizaban una importante labor de entretenimiento guiando a los hospitalizados en bailes, consultas de información y aprendizaje. Otros se encargaban de realizar entregas de comida y medicamentos, desinfectar el recinto y velar por la seguridad. Cuando un paciente comenzaba a sentirse peor, se le trasladaba a otra sala atendida por humanos. Aunque ahora la instalación está cerrada, como el resto de hospitales de campaña, todo continúa preparado por si hubiera un resurgimiento del coronavirus.