Las compañías deben reiniciar sus motores a un ritmo sin precedentes mientras se relajan gradualmente las reglas de cierre de oficinas y comercios. El desafío se complica por las incertidumbres sobre la progresión de Covid-19 y las acciones sociales, políticas y fiscales que impulsará, afirma un artículo de Accenture.

Sin embargo, la reapertura requiere algo más que el retorno a la normalidad, remarca la consultora; «porque el impredecible período que sigue a esta pandemia presentará cambios en la actividad económica, en las normas culturales, los valores sociales y en el comportamiento de la sociedad. Reabrir y superar la incertidumbre también requiere un programa de reinvención».

Esto presenta una oportunidad -y una necesidad- para que muchas empresas construyan las competencias en las que desearían haber invertido antes: ser más digitales, orientadas a los datos y en la nube; tener más estructuras de costos variables, operaciones ágiles y automatización; crear capacidades más fuertes en el comercio electrónico y la seguridad.

«Esta agilidad -afirman los expertos- será fundamental para construir capacidades a largo plazo. Los líderes deben considerar los pasos que den para reabrir como los primeros de un largo viaje de transformación más amplia».

Cinco prioridades que todas las compañías deben tener en cuenta

  1. Poner a la gente primero: Hoy en día, vemos que la humanidad compartida en el trabajo puede marcar la diferencia en esta crisis. Las empresas deben ir más allá de lo transaccional para comprender verdaderamente a sus empleados; así crear entornos de trabajo productivos, inclusivos y gratificantes a largo plazo.
  2. Diseñar espacios que funcionen: Crear un entorno de trabajo seguro que dé confianza a las personas para que vuelvan a las instalaciones de trabajo y se ajusten a la nueva forma de trabajo híbrida virtual / física.
  3. Resolver en fases: Planificar un retorno por etapas que responda a los imprevistos y los retrocesos. Aprovechar esta oportunidad para rediseñar los procesos y establecer un modelo operativo ágil que ofrezca flexibilidad para girar rápidamente hacia una fuerza de trabajo remota en respuesta a las condiciones dinámicas del mercado.
  4. Comprometerse a una estructura de costes elástica: Pasar de la rápida reducción de costes a la creación de una mentalidad resistente en la gestión de esos costes y de la protección del balance a la inversión a largo plazo.
  5. Prepararse para el futuro: El éxito a largo plazo de la reapertura radica en la creación de nuevas capacidades. Este es el momento de iniciar una transformación empresarial más amplia aprovechando las nuevas tecnologías a escala.

Prepararnos para cualquier escenario futuro

Desde Accenture recuerdan que los directores generales deben reabrir sin saber cómo se desarrollará la pandemia. Hay una gama de escenarios potenciales basados en la evolución del propio virus y la naturaleza de la respuesta social.

Por ello, delimitan estos posibles escenarios en cuatro muy concretos antes de desarrollar la actividad:

Brotes cíclicos: Las infecciones se controlan en lugares pasados pero se propagan a nuevos puntos calientes y rebotan en los antiguos. La paciencia se desgasta con el distanciamiento social, abriendo fisuras sociales.

Rápida remisión: La enfermedad se contiene y la vida vuelve a la normalidad rápidamente. Las medidas del gobierno funcionan rápidamente para estabilizar la economía.

Un caos prolongado: Los efectos para controlar el virus parecen inútiles. Los gobiernos y las sociedades están tensos hasta el punto de romperse. La economía se limita a las necesidades solamente y la inflación se dispara.

La curva se aplana: La tasa de infecciones se reduce pero no entra en remisión. La economía se contrae de forma casi permanente. La sociedad se dobla pero no se rompe, uniéndose para sostener las medidas del gobierno.

Los líderes empresariales deben marcarse tres prioridades antes de abrir sus negocios: Navegar por las incertidumbres y estar preparadas para cambiar las cosas; Mitigar los desafíos inmediatos, proporcionar un entorno de trabajo seguro y protegido; y construir un futuro mejor, no volver a las viejas costumbres. La reapertura es una oportunidad para crear un futuro mejor para los empleados y clientes.