La banca abierta forma parte del nuevo paradigma de los datos. Desde el punto de vista filosófico, las organizaciones han pasado de ser propietarias de los datos personales de sus clientes a prestadores, afirma Chris Sandilands (ACII), socio y director de las prácticas de crecimiento y fusiones y adquisiciones de Oxbow Partners.

La banca abierta se concibe dentro de este paradigma. Los clientes bancarios pueden autorizar a su banco a poner sus datos a disposición de una serie de proveedores de servicios, como las aseguradoras. “El permiso debe ser específico y, significativamente, debe renovarse cada noventa días”, recuerda el experto.

Esto supone un gran cambio para las aseguradoras, que tradicionalmente han dictado los datos que querían y los han acaparado, explica el ejecutivo en su artículo. Así, en este paradigma las aseguradoras se convierten en «tomadoras de datos». En el futuro, tendrán que procesar un «paquete de datos» estándar y hacer sus propias suposiciones y decisiones, por ejemplo, aumentando los datos con fuentes de terceros en tiempo real. “Tendrán que entender el paquete de datos mejor que sus competidores para tomar decisiones más precisas”, añade.

Esto conduce a un cambio fundamental en las capacidades necesarias para «ganar». El éxito, real o percibido, ya no se basa en el volumen de datos que se posea, sino en la capacidad de la organización para obtener información a partir del paquete de datos estándar.

Súper guardianes

La banca abierta forma parte del cambio hacia la distribución de los «súper guardianes». Chris Sandilands explica que se utiliza el término para referirse a las empresas que han sido habilitadas por Internet y pueden llegar directamente a millones, y en algunos casos a miles de millones de clientes: Google, Microsoft, Facebook, etc.

«Creemos que estas empresas tienen la capacidad de perturbar el sector a través de propuestas como los seguros integrados, y las aseguradoras deben considerar cómo comprometerse con ellas», remarca.

Podría decirse que los bancos son los «súper guardianes» originales. Una infografía de 2015 de CB Insights demostró que los bancos son simplemente una envoltura para una serie de productos de servicios financieros que, en principio, podrían ofrecerse independientemente del banco, como las transferencias internacionales.

El lugar incómodo del seguro

En otras palabras, los bancos han sido tradicionalmente los dueños de la interfaz con los clientes para un conjunto de productos de servicios financieros. Pero ¿cómo podría ser esta interfaz en el futuro? Se pregunta. En una mesa redonda impulsada por EOS Venture Partners se mencionaron las aplicaciones de gestión financiera personal como un posible factor de perturbación, por lo que no es de extrañar que varios bancos hayan creado las suyas propias.

Independientemente de quién sea la interfaz del cliente -o el «súper guardián»-, las aseguradoras están completamente separadas de sus clientes potenciales. Cualquier ambición en torno a la diferenciación de la marca queda eliminada, también la conectividad digital y el precio reinan de forma suprema, “un lugar incómodo para muchas compañías de seguros hoy en día”, augura.

La misma trampa para el seguro (sino ve la oportunidad)

Por ello concluye: “Las aseguradoras que no estudien a fondo y respondan a la dinámica creada por la banca abierta lo hacen por su cuenta y riesgo”. Las aseguradoras tardaron años en construir los sofisticados modelos de precios y de negocio para ganar en este nuevo mercado, señala el experto.

La Banca Abierta -añade- “como parte de los Datos Abiertos y los cambios en la distribución de los súper guardianes- corre el riesgo de ser la misma trampa para las aseguradoras. Las aseguradoras deben invertir para asegurarse de que entienden las implicaciones de la banca abierta y tienen una respuesta adecuada. No es sólo un problema que hay que gestionar. Por el contrario, presenta numerosas oportunidades relacionadas con la propuesta para las aseguradoras”.