La definición de la economía digital ha evolucionado, al igual que la forma en que consumimos y hacemos negocios. Pero resumiéndolo se podría definir como la actividad económica resultante de millones de conexiones on-line diarias entre personas, empresas, dispositivos, datos y procesos.

Dado que la tecnología digital sigue transformando el modo en que operan estas economías, según Sanket Solanki, Senior Manager en Capgemini, hay cinco áreas fundamentales que están siendo perturbadas y que las organizaciones deberían considerar:

  1. El intercambio digital – Un componente básico de cualquier economía de mercado son los miles de millones de transacciones diarias que se realizan a través de él y la forma en que las tecnologías modernas han perturbado la forma en que se realizan estos  intercambios.
  2. Red de suministro digital – La fusión de los métodos de producción y distribución digitales y físicos. Así, reunir la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las cosas (IO) para convertir las cadenas de suministro lineales en sistemas interconectados y escalables.
  3. Experiencia del cliente – En la economía digital, la externalización personalizada permite a nuestros clientes interactuar con las empresas cuando, donde y como quieran, de forma cada vez más cómoda.
  4. Aumento de la fuerza de trabajo – El hecho de volver a destinar el trabajo que hace nuestra gente y combinarlo con la IA significa que la naturaleza del trabajo cambiará.
  5. Conectividad digitalLa fusión del mundo físico y digital reúne nuestros activos en un dominio digital que parte del software. Imagine que su organización tuviera una visión de su inventario de activos físicos y digitales en un momento dado, lo que le permitiría operar con un nivel de precisión antes inimaginable y allanaría el camino para acercarse a convertirse en una empresa Lean (que crea valor para el cliente final con un mínimo de procesos).

Crea valor pero al menor coste

Pero, se pregunta el experto, ¿qué significa exactamente todo esto para las organizaciones? Los modelos operativos tradicionales tendrán que evolucionar, a medida que las operaciones, los procesos y las tecnologías se adapten para hacer frente al volumen de datos y a la forma en que los consumidores pagan y experimentan los nuevos productos.

Para continuar creando valor y proporcionando una experiencia y un servicio al cliente convincentes a un coste menor, las organizaciones deben comprometerse a desarrollar un modelo operativo de próxima generación que ofrezca resultados:

  •  Operaciones integradas: Centradas en los clientes y en las interacciones que éstos tienen con la organización al realizar compras, recibir mercancías y viajes internos como registro para actuar (R2A), adquisición para pagar (P2P) y pedido para cobrar (O2C). Esto requiere que construyamos una red de relaciones que reexaminen lo que las organizaciones pueden y deben hacer tanto individualmente como en conjunto dentro de la red, derribando las paredes internas para permitir una adquisición más rápida y fácil del negocio.
  •  Mejora de la experiencia del cliente: Mediante la adopción de un enfoque secuencial, multidimensional y con múltiples palancas que aprovecha la automatización inteligente y la IA para lograr un procesamiento directo y una mejora de la analítica, la supervisión y el conocimiento en toda la organización.

Sanket Solanki: Para mantenerse al ritmo del cambio, las organizaciones necesitan rediseñar y reimaginar los modelos operativos para ser más abiertos y expansivos al cambio a través de un pensamiento multi-lateral y rompiendo los silos tradicionales para conectarse mejor internamente