Por Noel Lopez Santiso, Vicepresidente Líneas Personales, CHUBB Latin America

La vida va evolucionando y las compañías de seguros deben seguir el mismo camino. Ya no se trata solo de protección o cobertura en el caso de que una de un evento, se trata de empezar a acompañar a las personas y hacerles la vida más fácil.

En este sentido, las compañías empiezan a pensar no solo en protección, sino también en prevención. Protección hace referencia a aquellas medidas que se toman para hacer frente a un riesgo – como sería contratar una cobertura de seguros -, mientras que prevención hace referencia a la detección, evaluación y eliminación de riesgos.

Muchas veces oímos a personas que no compran un seguro residencial o inclusive de auto, porque creen que no los van a necesitar. Por ejemplo, para quien trabaja en seguro es impensable no tener un seguro de hogar. Sin embargo, en Latinoamérica, la penetración del seguro de hogar ronda el 8%, y esto considerando los seguros contratados a través de hipoteca, que son exigidos por las entidades financieras que otorgan dichos préstamos.

Parecería ser que una forma de instruir a la gente en la protección de seguros, es empezar a ayudarles con temas más cotidianos. Y surgen así temas como las asistencias, que ayudan en estas cosas más del día a día – asistencia de plomería, cerrajería o del auto. Cada vez es más difícil ver seguros tradicionales, sin ningún tipo de asistencia.

Un paso más adelante, es empezar a pensar en cómo ayudar a prevenir ciertos eventos, como los accidentes o los fraudes financieros. Y empiezan así a surgir servicios que se incluyen dentro de los seguros, como el control de velocidad en automóvil o del cuidado en el manejo a través de apps; asistencia nutricional o control de salud en los seguros de accidentes personales o vida, y servicios de monitoreo de navegadores, en el caso de los fraudes financieros.

De este modo, las compañías empiezan a centrarse en los clientes y a pensar cómo les gustaría prevenirse y protegerse si fuesen ellos. Entender qué necesidades de protección tienen las personas, dependiendo de la edad, su situación familiar, económica, profesional, etc., y viendo esas necesidades y cómo ayudar a prevenirlas, para presentar una oferta cada vez más atractiva para estos clientes.

Ojalá esto haga que cada vez más personas se concienticen de los seguros básicos, como el caso del seguro de hogar, ya que una parte es el robo, y uno puede tomar precauciones contra ello, pero cuando hablamos de un incendio o de un terremoto, dejando de lado las pérdidas emocionales que son irreparables, si uno cuenta con un seguro, al menos el lado financiero se encuentra cubierto y eso ayuda luego a volver a ponerse de pie.