En los últimos años, el riesgo catastrófico de condiciones meteorológicas extremas, impulsado por el cambio climático, ha centrado todas las miradas. Esto ha dejado en un segundo lugar a otro riesgo potencialmente catastrófico: el fracaso de la tecnología. “En una economía global e interconectada digitalmente, tal fracaso puede tener consecuencias devastadoras”, afirman desde Marsh.

El bróker ha editado el informe con el título ‘Riesgos de la Industria Tecnológica’ en el que se pone de relieve que si la tecnología y la infraestructura digital fallaran de forma catastrófica -ya sea por ataques intencionados o por errores- el comercio mundial podría paralizarse. Los datos se perderían o se harían inaccesibles. Los sistemas no se comunicarían. La infraestructura crítica como las plantas de energía, hospitales y aeropuertos podrían cerrarse. “En todos los sentidos, un fallo tecnológico masivo podría ser catastrófico”, alerta este estudio.

Por este motivo, el estudio ofrece una nueva definición de riesgos catastróficos: “Los mayores riesgos catastróficos para las empresas y negocios de tecnología no son los desastres naturales. Son los fallos de la infraestructura en la tecnología y los datos”.

La consecuencia de un fallo tecnológico

Cuando la tecnología falla, incluso en una escala menor, crea una exposición de primera mano para las compañías de tecnología, junto con numerosos riesgos de responsabilidad para las compañías que usan esa tecnología. Estas exposiciones van más allá de la violación de datos y los errores y omisiones de tecnología. Podrían incluir lesiones corporales y daños a la propiedad en el caso, por ejemplo, de que un fallo tecnológico condujera a un choque de un vehículo autónomo o a un accidente industrial.

Para los líderes de riesgos de las empresas de tecnología, el impacto de las catástrofes tecnológicas ya es conocido. En una encuesta realizada a más de 150 líderes mundiales de riesgos en empresas de tecnología, clasificaron los riesgos tecnológicos como tres de los cuatro principales riesgos catastróficos a los que se enfrentan sus empresas.

El valor de los datos

Esto no es sorprendente si se tiene en cuenta el aumento del valor de los datos y los activos intangibles en la economía moderna. En 1975, los activos tangibles constituían el 83% de la capitalización del mercado en el S&P 500 y los activos intangibles representaban el 17%, una proporción que se ha invertido desde entonces.

Los piratas informáticos, como los que despliegan programas de rescate para bloquear el acceso a datos y sistemas clave, podrían ser más devastadores que un desastre natural que destruyera importantes activos físicos. Mientras que la pérdida física de una sede o centro de datos sería costosa, los sistemas redundantes normalmente permiten a las empresas recuperarse rápidamente. Sin embargo, sin acceso a sus datos e infraestructura digital, la mayoría de las empresas no pueden funcionar.

El papel de los líderes

Entender y aceptar que un fallo tecnológico podría ser un riesgo catastrófico para la  empresa, sus clientes y la sociedad, es sólo el primer paso. Los líderes también deben evaluar y medir su exposición a los riesgos tecnológicos emergentes.

Según refleja la encuesta de Marsh, más del 75% de los líderes encuestados afirman mantener discusiones sobre este riesgo catastrófico a niveles más que preliminares. Por ello, recuerdan desde el bróker que “tales discusiones serán más efectivas si involucran a la gama apropiada de interesados y reciben el apoyo de los máximos líderes». Poco más del 20% de los encuestados aseveran que el riesgo catastrófico es un tema de alta prioridad para la C-suite, la junta y toda la compañía.