La exposición de los gobiernos soberanos a los riesgos cibernéticos ha aumentado junto con su mayor uso de la tecnología y la creciente interconexión de las redes digitales. Moody’s Investors Service lo afirma en el quinto de sus informes de encuesta de ciberseguridad por sectores.

Las respuestas de los gobiernos soberanos revelan que definen y ordenan los riesgos cibernéticos de forma diferente en todo el mundo. Sin embargo, casi todos los soberanos cuentan con una estrategia nacional de ciberseguridad para combatir los riesgos cibernéticos, y todos tienen como objetivo reforzar su preparación.

«Los riesgos cibernéticos van en aumento por parte de múltiples actores de amenazas que buscan acceder o interrumpir datos sensibles, infraestructuras críticas, cadenas de suministro y recursos financieros», dijo el analista de Moody’s, William Foster. «Incluso los países más avanzados son vulnerables a los ciberataques, aunque una preparación adecuada en materia de ciberseguridad puede limitar su gravedad; y los riesgos cibernéticos más formidables provienen de otros estados nación».

Tres riesgos y diferentes alcances

Los gobiernos participantes enumeraron las tres mayores amenazas cibernéticas: la ciberdelincuencia, como el ransomware o el correo electrónico comprometido, el robo de datos sensibles o de información de seguridad nacional, y la interrupción o el daño a las infraestructuras críticas o a los servicios gubernamentales.

Los países y las regiones clasificaron estos riesgos de forma diferente. En el hemisferio occidental y Europa Occidental, la ciberdelincuencia fue identificada como el principal riesgo, mientras que, en Europa Central y Oriental, la Comunidad de Estados Independientes y Asia Pacífico el robo de datos o de información de seguridad nacional fue nombrado el principal riesgo.

Punto en común: estrategia en ciberseguridad

Casi todos los países consideran que la preparación en materia de ciberseguridad es una prioridad nacional, según la encuesta de Moody’s. En consecuencia, casi todos cuentan con una estrategia de ciberseguridad, mientras que las pocas naciones en desarrollo que no la tienen están en proceso de implementarla.

La mayoría de los países cuentan con organismos dedicados a responder a los incidentes de ciberseguridad, afirman. Además, centralizan estas responsabilidades en una entidad gubernamental.