La modelización de los efectos del cambio climático considera tres escenarios probables, según revela el último estudio de Mecer ‘Invertir en tiempos de Cambio Climático – Los Efectos’ que además propone acciones a corto y a largo plazo que los inversores pueden considerar para mitigar riesgos y aprovechar oportunidades. El primero sería un incremento medio del calentamiento global de 2°C, 3°C y 4°C, respectivamente, durante tres franjas temporales – 2030, 2050 y 2100. El segundo, el impacto que genera el incremento de temperatura, con un mayor número de catástrofes naturales y una reducción de los recursos disponibles, que puede observarse con mayor claridad considerando un mayor periodo (el informe de Mercer de 2015 fue modelizado hasta 2050). Y, por último, señalan, “la nueva herramienta incorporada al modelo permite realizar pruebas de tensión de las carteras que permite a los inversores evaluar cómo se desarrollaría un cambio repentino de las probabilidades asignadas a los distintos escenarios, en términos de mercados y/o daños ambientales”.

«Una conclusión clave es que invertir en un escenario de 2°C es tanto un imperativo como una oportunidad. Es un imperativo puesto que, para casi todas las clases de activos, regiones y plazos, un escenario de 2°C conduce a rendimientos proyectados mejores en comparación con los obtenidos en los escenarios de 3°C o 4°C y, por lo tanto, un mejor resultado relativo para los inversores”, remarca la compañía. Por otra parte, es una oportunidad, añade el informe, “ya que, aunque algunas de las industrias pueden sufrir pérdidas en un escenario de 2°C, hay muchas oportunidades de inversión notables en la transición hacia modelos productivos de bajas emisiones de carbono», remarca Aleix Olegario, director de Mercer Investments. Y es que, según el directivo, «el modelo muestra que una mayor inclusión de activos sostenibles en las carteras puede mejorar los rendimientos. La evidencia es convincente y refuerza las conclusiones expuestas en el informe sobre el cambio climático de Mercer 2015, respaldando la mayor urgencia de acción para lograr conseguir un calentamiento global muy por debajo de los 2°C.»

Los inversores también deberían centrarse en las posibles implicaciones a corto plazo de invertir en tiempos de cambio climático. Los cambios bruscos, en las estimaciones de retornos, parecen más probables que unos rendimientos que evolucionen de forma progresiva, por lo que el stress-testing de las carteras se establece como una herramienta fundamental, detallan desde la consultora. «La diferencia de modelización entre considerar un escenario con un incremento del 2°C con otro del 4°C es sustancial, puesto que los retornos de las carteras podrían verse afectados en un rango comprendido entre un +3% y un -3% en menos de un año», añadió Olegario.

«Se trata claramente de una cuestión fiduciaria, ya que el riesgo debe gestionarse tal y como se establece en el informe del Foro Económico Mundial 2019. Los inversores deben tener en cuenta el cambio climático en todas las etapas del proceso de inversión, desde las creencias, las políticas y los procesos de inversión hasta las decisiones de construcción de carteras», afirmó Cristina San Juan, Socia y líder de Mercer Investments.