Jose Carlos Najera Mapfre

“La dependencia de la tecnología es hoy en día absoluta y las vulnerabilidades son cada vez más críticas. Afortunadamente se ha avanzado de forma notable en la sensibilización en este sentido y empresas e instituciones invierten cada vez más en seguridad digital y en medidas de protección”, afirma José Carlos Nájera, subdirector general de Siniestros de MAPFRE Global Risks.

“Sin embargo, el riesgo avanza tan rápido como lo hace la propia tecnología y no es fácil combatirlo, acotarlo ni dimensionarlo y este es uno de los principales retos de la industria aseguradora para ofrecer soluciones ante este tipo de riesgos”, advierte.

En una entrevista publicada recientemente por Cambio Financiero, y de la que se hace eco la aseguradora en su revista Gerencia de Riesgos. Nájera profundiza en los aspectos que rigen la profesionalidad y excelencia de la respuesta que espera el asegurado a raíz de un siniestro.

Para que esa gestión de grandes riesgos sea ágil y eficiente, se necesitan profesionales que lleven a cabo todo el proceso con “rigor y transparencia” y se cuiden todos los aspectos relevantes, especialmente en “la fase pericial”, donde se determinan aspectos críticos para minimizar las consecuencias económicas del siniestro.

Complejidad de los riesgos

Nájera destaca la sofisticación del segmento de los grandes riesgos por la variedad y la complejidad de estos y de las soluciones aseguradoras que se necesitan, y que a menudo requieren un servicio local adecuado.

Recuerda, en ese sentido, que es muy necesaria la especialización de los gestores de riesgos para afrontar una tarea que, a su juicio, no está lo debidamente implantada aún en el sector empresarial.

Que aumente la confianza mutua de la empresa que confía la gestión de sus riesgos a una aseguradora o reaseguradora depende, en esencia, de la calidad del servicio. Ahí reside el valor añadido, en su “capacidad de liderazgo, el rigor, la agilidad en la tramitación y la flexibilidad para entender que el servicio ofrecido se adapta a la realidad de los riesgos”, concluye.