“Los nuevos riesgos tienen diferentes escalas: mundial, regional y local. Cada paso deben ser analizado y tratado. Sin embargo, este tratamiento debe siempre provenir de la estrecha colaboración entre aseguradores privados y actores públicos. El resultado de actuar de otra manera sería un sistema económico mal protegido y desigualmente protegido, en el que el crecimiento global, regional y local serían el más afectado”.

Pilar González de Frutos, presidenta de UNESPA, ha participado en una jornada organizada por la Federación Marroquí de Aseguradoras y Reaseguradoras en Casablanca, en la que ha defendido de esta manera la colaboración público-privada como la mejor opción para la cobertura de riesgos emergentes. “Si se nos permite trabajar juntos y compartir la información que generamos, seremos más eficaces y más rápidos en nuestro trabajo. Deberían mejorarse las bases de conocimientos compartidas a nivel de toda la industria”, comentó.

“A veces -indicó González de Frutos- las aseguradoras no pueden resolver el problema por sí solas. Las autoridades públicas deben ser miembros de la tripulación”.

Comentó que, en el pasado, las aseguradoras han tenido que hacer frente al reto de cubrir nuevos riesgos y comúnmente lo hacían a través de una estrategia de ensayo y error. “Esto, sin embargo, no es eficiente. la asociación público-privada es, en realidad, la mejor manera de evitar este enfoque y, en consecuencia, construir desde cero sistemas sólidos, eficaces, capaces y adaptados a las necesidades”.

Ejemplos de éxito

“Uno de los problemas de la cobertura para nuevos riesgos es que, debido a la falta de información, las compañías necesitan aplicar capas adicionales de prudencia y esto significa mayores costes finales”, comentó la directiva, que remarcó que una estrategia para solucionar esta tema sería subsidiar la adquisición de las pólizas, ya sea directamente (a través de una subvención propiamente dicha) o indirectamente (por ejemplo, a través de diferentes desgravaciones fiscales).

Como mejor ejemplo de esta estrategia, detalló el ‘caso de éxito’ del seguro Agrario en España. “Hay varios ejemplos que demuestran que este tipo de políticas tienen el resultado de mejorar significativamente el nivel de suscripción de seguros, especialmente a largo plazo. Por ejemplo, en España tenemos el ejemplo del seguro agrario. En los años setenta, esta línea estaba poco desarrollado en el país. Tanto el sector público como los socios privados deciden crear un régimen subsidiado que aún existe. El resultado final es que, hoy en día, el mercado español tiene suficiente capacidad privada para asumir riesgos, y la mayoría de los mercados europeos muestran una envidia sin adornos por nuestro minuciosa nivel de aseguramiento. Subvencionar los mercados emergentes de protección financiera tienden a tener un efecto multiplicador que va mucho más allá de los niveles estimados”.