En un momento en que los sistemas de salud de todo el mundo se enfrentan a graves presiones, la importancia de fortalecer los sistemas subyacentes cobra más relevancia que nunca. Esta afirmación se desprende del último informe de Swiss Re Foundation que trabaja actualmente junto a Living Goods para lograr que las palabras se hagan realidad.

“Nuestra colaboración con Living Goods ayuda a cerrar la brecha de distribución de los sistemas de salud con soluciones digitales de bajo coste”, detalla Stefan Huber Fux, director de Swiss Re Foundation.

La enfermedad y la dolencia son universales, explica el directivo. “Mientras que el acceso a la atención médica no lo es. Además, la mala salud aumenta la pobreza, lo que genera mala salud, y así en un círculo vicioso. Los gastos de salud por sí solos empujan a unas 100 millones de personas en todo el mundo a la pobreza extrema cada año”, subraya.

Por este motivo, desde la Fundación y a través de la asociación con el experto en salud digital, Living Goods, se ha conseguido llevar la atención sanitaria básica a lugares remotos de Kenya. Equipados con tecnología inteligente, los trabajadores sanitarios ayudan a llenar los vacíos en la prestación de asistencia sanitaria. Así proporcionan educación, diagnóstico, tratamiento y formación en cualquier lugar que se necesite.

El potencial de la tecnología innovadora

La resiliencia requiere que se satisfagan las necesidades físicas, sociales y materiales de todos los miembros de una sociedad. Para ayudar a construir esa resistencia en lugares donde esta condición mínima no se mantiene, “nos tomamos en serio la necesidad de abordar las desigualdades e ineficiencias en el acceso de las personas a la atención sanitaria y las oportunidades de obtener un ingreso viable”, explica la reaseguradora en su comunicado.

Por todo ello, en este informe se pone de relieve los pasos a seguir para reducir la brecha. «Las soluciones digitales transformarán las formas en que nuestros socios y las comunidades a las que sirven pueden hacer que los bienes y servicios básicos sean más accesibles para quienes carecen de ellos. En los países en desarrollo, donde vive el 80% de la población mundial, la prestación de servicios de atención de la salud en particular depende en gran medida de las asociaciones entre los sectores público y privado y del potencial de la tecnología innovadora.