El acceso de la tecnología es la vía que muchas personas tienen para llegar a una vida mejor. ¿Cómo? Mejorar las posibilidades de producción, promueve la igualdad, facilitar el acceso a nuevos mercados y consigue un mayor desarrollo económico e incluso mejora la sostenibilidad medioambiental.

«Internet debe ser un medio de comunicación entre los pueblos que contribuya a la paz mundial y el principal objetivo de la alta tecnología es mejorar el nivel de vida de las personas”. Estas palabras de Larry Ellison, fundador de la compañía Oracle, dan una buena muestra de lo que la tecnología ha ofrecido y debe ofrecer al ser humano.

Según revela MAPFRE en un artículo sobre las brechas digitales son muchos los ejemplos que se encuentran cada día sobre cómo la capacidad de conexión que ofrece Internet ha conseguido que pequeños movimientos, start-ups o pymes hayan crecido exponencialmente gracias al poder democratizador de una tecnología que está al alcance de un gran número de personas.

Sin embargo, al igual que la tecnología abre las puertas a la igualdad de oportunidades, también levanta barreras que incrementan una brecha difícil de sortear para quienes simplemente no tienen acceso a esos avances tecnológicos.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta que se plantea en el título podría ser afirmativa a ambas cuestiones. La adopción de las nuevas tecnologías no solo mejora la vida de las personas, disminuye la pobreza a incluso ofrece oportunidades a quienes, a priori, no tendrían opción; sino que también puede hacer crecer una brecha entre los países más ricos y los que tienen menos recursos, o lo que es lo mismo, entre los habitantes de unos u otros.

En esta disyuntiva, añade la aseguradora: «Comencemos por ese bache o brecha digital que aumenta conforme siga habiendo personas en el mundo que no tengan acceso a las nuevas tecnologías —obviando, claro está, que su principal misión día a día sea alimentarse y proporcionar recursos a sus familias—».

Consulta el resto de la noticia en el Blog de MAPFRE.