No supone un aumento del gasto, todo lo contrario. La adopción de nuevas tecnologías tiende a provocar un importante ahorro a cualquier nivel, tanto desde un punto de vista institucional como a nivel personal hasta lo que más nos ocupa en este Blog, para el campo empresarial.

La creencia de que adaptarse a los “nuevos tiempos” provoca un sobrecoste cada vez es menos habitual, ya que buena parte de los avances tienden a una disminución de gastos a medio y largo plazo, afirman desde el Blog de MAPFRE.

Desde el ámbito empresarial…

El ahorro que las nuevas tecnologías se pueden extrapolar claramente al ámbito empresarial, tanto la domótica (que mejora la eficiencia de las oficinas), como el cloud computing son dos herramientas que abaratan los costes de un negocio.

Sin embargo, hay más opciones, como el big data. Y es que el análisis de los datos que genera una empresa puede ser muy útil para el buen funcionamiento de la misma y, obviamente, para mejorar tanto la productividad como aminorar gastos que “a simple vista” no se tenían en cuenta.

Mención especial tienen las empresas jóvenes y startups que se aventuran en el duro mundo empresarial con pocos recursos, ya que precisamente son ellas las que más partido pueden sacar de nuevas tecnologías que les permiten llegar a donde antes no era posible (eCommerce), hacerlo sin gastar demasiados recursos (el cloud computing les proporciona servicios que hace unos años solo estaban al alcance de compañías más grandes) y con una fuerza de trabajo distribuida (el teletrabajo es una opción cada vez más demandada y posible gracias a la mejora de la conexión a Internet).

Todo esto ha provocado que en la actualidad las empresas se encuentren en un periodo de digitalización, es decir, de adaptación a la nueva realidad, algo que ha mejorado el contacto con el cliente, lo que supone una ventaja sustancial para el negocio.

… como a nivel personal

Este ahorro se observa mejor en el gasto doméstico. Gracias a las nuevas tecnologías (como Internet de las Cosas o Big Data), cada usuario está en disposición de contar con herramientas que le permitan hacer más efectivo su gasto energético.

La domótica ha llegado para hacer nuestros hogares más inteligentes y comprometidos con el medio ambiente, pero también para que los costes desciendan. Mediante la automatización y un control inteligente, no solo ahorramos en calefacción o aire acondicionado, sino que racionalizamos el uso del agua e incluso gastamos menos electricidad para iluminar el hogar.

Este mismo tipo de tecnología es, además, el que permite a las comunidades de vecinos y urbanizaciones mejorar la cuenta de gastos al optimizar la iluminación de los edificios o controlar el riego de las zonas ajardinadas, por poner solo dos ejemplos.

Ahondando también en la economía familiar, los servicios online también abaratan el uso que hacemos de la tecnología. Desde la llegada de la nube (cloud computing), cada persona no necesita comprar decenas de licencias de software (procesadores de texto, modificación de imágenes, ciberseguridad, almacenamiento…), sino que con una simple conexión a Internet y en ocasiones mediante un pago mensual, tiene acceso a todas estas opciones.

… hasta un ámbito estatal

Como no podía ser de otro modo, la tecnología también ayuda al mejor funcionamiento de una ciudad o un país. Los gobiernos que apuestan por el avance tecnológico se encuentran con que, tras una inversión inicial, las mejoras son constatables. De ahí que estemos encaminados a la creación de smart cities (ciudades inteligentes) como parte de la transición energética en la que estamos inmersos para frenar el cambio climático y salvaguardar, en la medida de lo posible, el medio ambiente.

*Artículo publicado en el Blog de MAPFRE