El último informe difundido por CRÉDITO Y CAUCIÓN prevé que la economía de Brasil prolongue en 2019 la modesta recuperación económica después de la profunda recesión que, entre 2014 y 2016, redujo su PIB casi un 9%. La aseguradora prevé que las insolvencias empresariales, que se estabilizaron en 2018, disminuyan un 5% en 2019, aunque seguirán en niveles muy superiores a los años anteriores a la crisis.

Sin embargo, son varias los interrogantes que plantea la situación de su economía dado, sobre todo, el abultado déficit fiscal, pendiente de un acuerdo en torno a la reforma del sistema de pensiones.

Además, aunque la confianza de los consumidores y las empresas ha crecido tras las últimas elecciones, la exportación todavía se ve afectada por los problemas económicos de Argentina, su tercer mercado en el exterior. En 2019 y en 2020, se espera que la inflación se mantenga dentro de la banda objetivo del Banco Central, del 3% al 6%, lo que le permitirá mantener estables los tipos de interés, en el mínimo histórico del 6,5%.

Déficit en alza

Pero es la deuda pública la principal debilidad económica de Brasil y el informe de la aseguradora prevé que aumente hasta el 85% del PIB en 2023. “Si no hay cambios en el actual sistema de pensiones, cuyos gastos suponen un tercio del total, el déficit presupuestario aumentaría al 14% del PIB en 2022, y la sostenibilidad de la deuda se vería amenazada”, sostiene.

En febrero, la nueva Administración impulsó una ambiciosa reforma que, entre otros aspectos, aumenta los años de cotización necesarios para acceder a una pensión pública. Pero su aprobación requiere una enmienda constitucional y esta, a su vez, el apoyo de tres quintos de los votos en cámaras parlamentarias muy fragmentadas.

“Brasil sigue siendo vulnerable a los cambios en la confianza de los inversores. Sin embargo, la solidez del sector financiero, las considerables reservas oficiales y las escasas necesidades de refinanciación externa permiten que el tipo de cambio flexible actúe como un amortiguador”, argumenta el informe, que vincula una posible volatilidad de la moneda en 2019 a la imposibilidad de materializar una reforma sustancial de las pensiones.

En cuanto al tejido empresarial, su deuda externa ha aumentado, “pero sigue siendo manejable. Las empresas están más expuestas a los riesgos de refinanciación, aunque la exposición es, generalmente, baja. La mayoría de las empresas endeudadas externamente han cubierto su riesgo de cambio o tienen acceso a grandes reservas de moneda extranjera”.