Uno de los grandes retos de cara a la revolución tecnológica que tiene el seguro, según Rodrigo Bedoya, presidente de FIDES, «son los proceso de análisis y definición de las pólizas y coberturas relacionadas con la economía compartida o la ‘gig economy’ o ‘economía gig'». Pero también el Blockchain, los riesgos cyber, los vehículos autónomos… En esta segunda entrevista con el directivo analizamos en profunidad el gran cambio que vivie el sector desde la innovación, la nueva competencia de la mano de las BigTech… y es que asevera: «Las compañías que no tengan la capacidad de adoptar estas nuevas tecnologías y formas de transaccionar, estarán condenadas a desaparecer». 

¿Cómo cree que se está transformando el seguro en cuanto a coberturas, servicios, tecnología…?

Desde Blockchain, pasando por los riesgos cibernéticos o “cyber” como se denominan en inglés, hasta vehículos autónomos, la última década ha generado una diversidad de temas que han transtornado el enfoque tradicional de los seguros. En tal sentido, el mercado ha estado ocupado generando soluciones de seguro para estos nuevos retos.

En el caso de los vehículos autónomos, hasta ahora la mayoría de las colisiones han sido el resultado de errores o responsabilidad del o de los conductores. Sin embargo, a medida que los vehículos continúan evolucionando hasta un nivel de autonomía total (conocido como Nivel 5 de autonomía), las pólizas de seguro probablemente van a migrar más responsabilidad hacia el fabricante del vehículo autónomo, tal vez con un cierto componente distribuido con el propietario o entre los pasajeros.

Otro de los retos actuales del seguro en pleno proceso de análisis y definición, es el tratamiento de las pólizas y coberturas relacionadas con la economía compartida o la “gig economy” o “economía gig” como denominan algunos en español. Los gig workers son trabajadores expertos en determinadas disciplinas que ofrecen su talento a más de una empresa de forma independiente. La gig economy o economía de los pequeños encargos, es una nueva relación laboral en el que se contratan empleados puntualmente para trabajos esporádicos en los que los empleados aportan todo lo necesario para la actividad.

Esta economía gig abarca una serie de servicios “a demanda”. Para mayor complejidad, existe una sub-categoría de la gig economy, que es la “economía compartida”, también conocida como “peer to peer” o P2P por sus siglas en inglés. Una red “peer-to-peer” o red de pares o red entre iguales, se refiere a servicios contratados a través de grupos organizados de contratistas independientes o “freelancers” que se seleccionan generalmente desde una plataforma o página web como ser Lyft, Fiverr o Upwork.

El principio general de la gig/P2P/economía compartida, es que un individuo puede realizar o procurar un servicio remunerado, mientras opera por fuera de los parámetros y regulaciones convencionales de contratación. Esta situación ha generado un reto al sector asegurador ya que en muchos de estos casos, los acuerdos de servicio o contratación no recaen puntualmente ni en las categorías de contrataciones independientes ni de contrataciones corporativas.

En los últimos años, las compañías de seguros han estado resolviendo este dilema excluyendo coberturas de tipo “corporativo” de pólizas individuales y reemplazando las mismas con endosos para cada caso específico. Un ejemplo más claro de este tema se ilustra con el caso de si una póliza de seguro de automotores tradicional, otorga o no cobertura para casos de “ridesharing” o mientras el vehículo es usado como taxi con plataformas como Uber o Lyft por ejemplo.

Por último, creo importante destacar el advenimiento y popularización en los últimos años de los seguros de tipo “pago por por uso” o “pay as you go” o “on-demand insurance” donde los asegurados están demandando pagar su prima de seguro en función a la utilización de la materia asegurada o del requerimiento puntual de cobertura. Este tipo de modalidades de seguro eran inexistentes en los mercados hace sólo una década.

Finalmente en el tema de los retos tecnológicos, las aseguradoras son empresas cuyo negocio no ha cambiado fundamentalmente desde su creación. Ya en el último Congreso FIDES que se llevó a cabo en Santa Cruz, Bolivia en septiembre de 2019, los temas que dominaron la agenda académica y las reuniones entre los asistentes, fueron principalmente la disrupción y la digitalización en el rubro.

Lo cierto es que en la actualidad nos encontramos en un punto de inflexión donde los clientes se están acostumbrando a procurar y a solucionar todos sus requerimientos desde su teléfono personal. Muy pronto, esos clientes demandarán también poder gestionar todos los requerimientos de seguro también desde su teléfono celular. Las compañías que no tengan la capacidad de adoptar estas nuevas tecnologías y formas de transaccionar, estarán condenadas a desaparecer.

En la actualidad nos encontramos en un punto de inflexión donde los clientes se están acostumbrando a solucionar todos sus requerimientos desde su teléfono personal. Esos clientes demandarán también poder gestionar los trámites del seguro desde su teléfono celular. Las compañías que no tengan la capacidad de adoptar estas nuevas tecnologías y formas de transaccionar, estarán condenadas a desaparecer.

Frente a los nuevos jugadores tecnológicos (como las insurtech o las tecnológicas): ¿Cómo están adaptándose desde el seguro al nuevo paradigma tecnológico? ¿existe mercado para todos?

Las aseguradoras tradicionales encuentran atravesando por el periodo de mayores cambios y amenazas a su negocio de toda su historia y los accionistas, directores y CEOs son conscientes de los casos de otras industrias en las que empresas nuevas de tecnología, desbancaron a los líderes tradicionales de un momento a otro. Esa amenaza ha derivado en que los grandes grupos aseguradores internacionales, pasando por las empresas de mediano tamaño, hasta las más pequeñas, dediquen importantes sumas de dinero en la modernización de sus plataformas tecnológicas y productos.

Las aseguradoras tradicionales encuentran atravesando por el periodo de mayores cambios y amenazas a su negocio de toda su historia. El sector está invirtiendo en modernizar sus plataformas tecnológicas y productos.

Existen empresas que están optando directamente por la reinvención o re-imaginación completa de sus productos y muchas otras que están implmentando productos de coberturas flexibles. En algunos casos, las aseguradoras tradicionales han incorporado a sus equipos profesionales expertos en disrupción, digitalización y/o virtualización y en otros, directamente han adquirido o se han asociado con las ya conocidas “start-ups”, que son empresas que nacen con otro concepto sobre cómo se podrían manejar tecnológicamente de mejor manera, los seguros ahora y en el futuro.

Que si hay mercado para todos, bueno, mercado hay pero no para todos, sino solamente para las empresas que logren atender de manera cómoda, eficiente y competitiva, las demandas de los asegurados actuales y, sobre todo, las demandas de los futuros asegurados.

Para ilustrar este punto, pregúntese si cree que su hijo, nieto o sobrina de quince años de edad o menos, estará dispuesto o dispuesta a ir a la oficina de la aseguradora a adquirir, recoger, enmendar, modificar o pagar su póliza de seguro cuando tenga que comprar una por cuenta propia? La respuesta es clara y evidente.

«Mercado hay pero no para todos, sino solamente para las empresas que logren atender de manera cómoda, eficiente y competitiva, las demandas de los asegurados actuales y, sobre todo, las demandas de los futuros asegurados»

  • Y el futuro ¿cómo se imagina el sector asegurador y que grandes revoluciones se imagina?

El futuro del seguro estará marcado por el uso intenso de tecnologías modernas como la inteligencia artificial, los chatbots y los drones. A nivel de productos, habrán descuentos o recargos por la utilización o no de dispositivos relacionados con el internet de las cosas o “internet of things” como se denomina en inglés. El uso de sensores, luces y chapas inteligentes en todos los aspectos de la vida cotidiana, permitirá a las aseguradoras evaluar mejor los riesgos o analizar mejor los siniestros en todo lo relacionado con la salud, el hogar y el transporte. Las coberturas flexibles serán la norma en el sector.

Como emergencia de las experiencias en la pandemia, este tipo de fenómenos sanitarios estarán contemplados como exclusiones generales en prácticamente todas las pólizas de seguro y su aseguramiento podrá lograrse con el pago de la correspondiente extraprima. A nivel de condicionados y clausulados, el énfasis estará en la minuciosa revisión de los textos para estar doblemente seguros de que se está otorgando cobertura para lo que se desea cubrir y excluyendo claramente lo que no tendrá cobertura.

En última instancia, considero que el sector asegurador saldrá de la experiencia de la pandemia, más fortalecido, más sólido, más moderno, más eficiente y mejor preparado para atender las demandas de la población en general.

El sector asegurador saldrá de la experiencia de la pandemia, más fortalecido, más sólido, más moderno, más eficiente y mejor preparado para atender las demandas de la población en general