La brecha entre los recursos económicos que la población necesita al jubilarse y lo que el sistema puede ofrecerles cada vez crece más. El informe ‘Invertir en (y para) nuestro futuro’ del Foro Económico Mundial (FEM) alienta a los responsables políticos y a los gestores de activos a afrontar este desafío global.

Los sistemas de pensiones de todo el mundo se enfrentan a un problema común: la presión sobre la promesa de una jubilación pagada por los sistemas públicos y privados de pensiones debido al aumento de la esperanza de vida. El último informe analiza esta situación y ofrece recomendaciones para tratar de corregir la brecha creciente entre los recursos que se precisan y las aportaciones que se realizan al sistema por parte de empresas y trabajadores.

Solo en Australia, Canadá, China, India, Japón, Holanda, Reino Unido y Estados Unidos el FEM estima que esa diferencia entre la fase de ‘acumulación’ y la de ‘decumulación’ pasará de los 70 billones de dólares en 2015 a 400 en 2050.

Las recomendaciones del FEM para cerrar esta brecha son: ampliar la tasa de población cubierta con los sistemas de ahorro; utilizar la tecnología para aumentar el nivel de ahorro; y emplear técnicas para incentivar el ahorro al mismo tiempo que se conciencia a la población de que sus finanzas necesitan más protección, no solo de cara a la jubilación.

“Sin embargo, para poder abordar de manera efectiva la creciente brecha de ahorro en la jubilación, también es fundamental optimizar la inversión de estos ahorros para que las personas puedan lograr buenos resultados de jubilación con el dinero que han invertido”, sostiene el informe que se centra en las recomendaciones para los responsables políticos, las instituciones promotoras de planes de jubilación y la industria dedicada a la gestión de activos para la jubilación.

La gestión de activos, principalmente de planes de aportación definida (DC, por sus siglas en inglés), cobra más importancia en un momento en el que las aportaciones tanto de los gobiernos como de los trabajadores a los sistemas de previsión tienen a disminuir o no crecen lo suficiente. El documento comparte los resultados esperados para las estrategias de DC en varios países y propone dos líneas a seguir para la fase de acumulación de estos planes:

  1. El riesgo desde considerarse desde la perspectiva de un ahorro individual para la jubilación.
  2. Diversificar la inversión de las cuentas de ahorro, geográficamente y por tipo de activo.

Por lo que se refiere a la fase de ‘decumulación’, “las políticas públicas deben desarrollarse teniendo en cuenta los tres puntos destacados para un buen resultado de retiro: adecuación, sostenibilidad y flexibilidad”. También sugiere a los gobiernos que  garanticen un “asesoramiento financiero efectivo, si los planes de pensiones al uso no son adecuados”.

Con ayuda de la tecnología

En este aspecto, el uso de las nuevas tecnologías puede ser un gran aliado para llegar a un mayor número de población, por ejemplo a través de la videollamada. Otra de sus aplicaciones prácticas la vemos en los ‘asesores virtuales’ que la industria financiera ha comenzado a usar tanto en Estados Unidos como en Europa, donde se utilizan preguntas simples (basadas en la tolerancia al riesgo y los objetivos de cada cliente) para diseñar carteras de inversión adecuadas a diferentes cohortes.

“Este servicio a menudo se ofrece a una fracción del coste del asesoramiento humano y es probable que esta industria continúe creciendo en participación de mercado, dada la conveniencia y los beneficios de coste ofrecidos en comparación con los modelos de asesoramiento tradicionales”, apunta el informe, aunque sobre esta cuestión matiza que “para muchos, hablar con un asesor financiero, particularmente en los puntos de inflexión de la vida (comenzar la educación, formar una familia, planificar la jubilación y dejar resuelta la herencia) continuará siendo atractivo y valioso”.

Las plataformas de ahorro basadas en la tecnología brindan también “una oportunidad para que las personas fuera del sistema laboral formal tengan acceso a planes de ahorro y estrategias de inversión sólidas”, afirman los autores del informe.