Dos objetivos claves: ahorrar en costes y situar al negocio en la vanguardia tecnológica. Estas son las dos principales virtudes que aporta la tecnología cuando un emprendedor está pensando en poner en marcha un negocio. Con el objetivo de analizar cuáles son las mejores tecnologías para lograr es ahorro y cuáles son aquellas que están en la vanguardia, desde el Blog de MAPFRE ha realizado una lista de todas ellas.

Tecnologías para ahorrar

  • Movilidad. Las diversas tecnologías que hacen posible el trabajo desde cualquier lugar y en cualquier momento suponen una importante ventaja para las nuevas empresas, especialmente en el momento de la instalación en un lugar físico. Y es que hay negocios donde los trabajadores no necesitan una oficina (o similar) para llevar a cabo su labor.
    Esta flexibilidad laboral no solo supone un ahorro de costes en espacio, sino también en energía, al tiempo que proporciona al trabajador (o al propio creador de la empresa) una “libertad” que siempre es bienvenida.
  • Cloud Computing. Relacionada con el punto anterior hallamos la nube, es decir, todos aquellos servicios que se ofrecen de un modo remoto. Con cloud computing hablamos no solo de los típicos servicios de almacenamiento o de correo electrónico, sino también de la posibilidad de contratar otras tecnologías.
    Dos buenos ejemplos pueden ser los servicios de ciberseguridad –esencial para cualquier organización– o incluso los de CRM (gestión de la relación con el cliente) para aquellos negocios que los requieran.
  • Blockchain. Ha sido una de las últimas en popularizarse e incluso la consultora Gartner ha recomendado que en 2019 las empresas comiencen a valorar cómo integrarla. Así pues, un negocio de nuevo cuño puede aprovecharse de sus bondades: registro organizado de las transacciones de la empresa, transparencia de la información y mejor trazabilidad, menor vulnerabilidad y reducción de costes al eliminar intermediarios.

Vanguardia y ahorro

Aparte de estas tecnologías, se puede hablar de otras que no solo ofrecen un importante ahorro en los costes operativos, sino que además pueden situar a la empresa en una posición privilegiada –tecnológicamente hablando– desde sus inicios.

  • Tecnologías inmersivas. Tanto la realidad aumentada como la realidad virtual son y serán tendencia en los próximos años. A pesar de la inversión que se deba realizar para contar con ellas, aportarán beneficios en tanto en cuanto ofrecen a los clientes y usuarios la posibilidad de experimentar en entornos virtuales sin necesidad de contar con un espacio físico (y todo lo que conlleva). A esto se añade el hecho de que la empresa será percibida como innovadora. En este sentido, solo hay que apuntar las cifras que ofrece Goldman Sachs, que sitúa en 80.000 millones de dólares el dinero que moverán la realidad virtual y la aumentada en el año 2025.
  • Inteligencia Artificial (IA). La apuesta por instalar programas de inteligencia artificial que sean capaces de realizar labores que antes correspondían a una persona aporta a las nuevas empresas la opción de centrarse en su core de negocio, consiguiendo que los empleados o los propios emprendedores tengan un perfil más especializado.
  • Internet de las Cosas y Big Data. Relacionadas con la IA podemos situar IoT (Internet of Things), puesto que la tendencia pasa por hacer a los objetos más inteligentes y capaces de interactuar entre sí, y al Big Data, que facilita el análisis de los datos que se generan para mejorar los procesos de la recién creada empresa.

¿Un buen ejemplo? Podría ser una nueva empresa de mensajería que con la instalación de sensores en sus vehículos puede conocer las mejores rutas y optimizar cada uno de sus repartos tras analizar toda la información que aportan.

En definitiva, la tecnología es la gran aliada para las nuevas empresas, startups e incluso para los emprendedores que ponen en marcha su propio negocio como trabajadores autónomos.