Aunque la cadena de bloques o blockchain tiene su origen 10 años atrás en el mundo de las criptomonedas, ha dado el salto a otros sectores como el asegurador. Permite agilizar y aportar transparencia a múltiples procesos.

Un informe elaborado por MarketsandMarkets estima que esta tecnología facturará prácticamente 1.400 millones de dólares solo dentro del sector asegurador dentro de tres años. Esto se traduciría en una tasa de crecimiento anual del 84,9%. El aumento del fraude y la necesidad de reducir costes son las principales palancas de este crecimiento. Pero, ¿de qué forma puede el blockchain ayudar a las aseguradoras?

1. Detectar fraude y prevenir riesgos. A pesar de los esfuerzos antifraude del sector, se estima que las pérdidas se acercan a los 72.000 millones de euros anuales según la Coalición contra el Fraude de Seguros. Por otro lado, el papeleo hace más vulnerable al sistema, ya que los estafadores pueden alterar cualquier documento en papel. Sin embargo, con blockchain es posible garantizar la identidad de cada una de las partes que intervienen en las transacciones que además no pueden ser alteradas posteriormente.

2. Mejorar la gestión del reaseguro. Este mecanismo de reparto de riesgos entre entidades aseguradoras ante, por ejemplo, catástrofes naturales, tiene un punto débil. En su gestión se utilizan contratos escritos y cuando se produce el siniestro pueden pasar meses hasta que se decida quién y en qué proporción responderá. Con la cadena de bloques se puede crear un registro compartido en el que las partes podrían intercambiar datos con un menor coste para las entidades y los usuarios.

3. Agilizar las indemnizaciones. Comprobaciones, introducción de datos a mano y otros aspectos relacionados con la coordinación entre las partes que intervienen a lo largo del siniestro pueden traducirse en errores y, por lo tanto, en pérdidas que afecta a alguna de las partes. Gracias al blockchain, también es posible digitalizar todos los documentos necesarios y procesar los siniestros de forma automática por medio de contratos ‘inteligentes’. Por ejemplo, en caso de un accidente de tráfico, los sensores del vehículo permitirían saber si es necesario llamar a la grúa o a la asistencia médica, así como estimar los daños materiales. La intervención humana sería mínima o innecesaria.

4. Seguro de Salud. Aquí el principal problema es el de la confidencialidad de las historias clínicas de los pacientes. Se dificulta la existencia de un único registro al que puedan acceder tanto las entidades privadas como públicas. De nuevo, la cadena de bloques sería la solución más eficaz para conjugar los intereses de todas las partes así como los interés del paciente, que tendrían la capacidad de decidir cuándo y con quién comparte sus datos gracias a una firma criptográfica.