Nos encontramos en una época de riesgos cambiantes para las empresas y los países a través de los mercados emergentes y fronterizos. Esta realidad se pone en evidencia en el último Mapa de Riesgo de AON 2019, elaborado en colaboración con Continuum Economics y The Risk Advisory Group.

El año pasado, la calificación general de riesgo cambió en Azerbaiyán, Croacia y Gambia, Ghana, Macao y Mongolia, donde el entorno general de riesgo político se redujo. Mirando hacia el futuro, una confluencia de variables (tales como las tensiones geopolíticas, el populismo, las guerras comerciales, crecimiento más lento, el endurecimiento de la Reserva Federal y el reequilibrio económico de China) creará retos para las empresas a corto plazo.

El crecimiento mundial se ha debilitado y seguirá siendo lento durante 2019, con presiones inflacionistas cada vez mayores en los mercados desarrollados. En las economías emergentes, estas presiones inflacionistas se están aliviando en medio de la caída de los precios del petróleo. Además, tal y como detalla el informe, el estímulo de la política china, los menores precios del petróleo y una pausa en el endurecimiento de la Reserva Federal están ayudando a dar seguridad para el crecimiento mundial hasta principios de 2019.

Por otro lado, los riesgos políticos durante este año seguirán siendo destacables. La persistente incertidumbre comercial y el proteccionismo siguen siendo las principales fuentes de riesgo. Este año, además, los efectos negativos de los aranceles podrían seguir limitando el crecimiento comercial y económico mundial, lo que perjudicaría especialmente al crecimiento de los países con altos niveles de deuda pública y privada. Un resultado probable de la guerra comercial entre Estados Unidos y China es un moderado acuerdo que desemboque en una tregua. Sin embargo, esta no será una solución a gran escala en las relaciones entre Estados Unidos y China, ya que también hay problemas militares y políticos.

Si bien se espera que estas tensiones sean manejables en términos económicos directos, cualquier deterioro brusco en la confianza provocaría la volatilidad de los mercados en una amplia variedad de activos e intensificaría los efectos comerciales adversos arriesgando una desaceleración todavía más pronunciada de la economía mundial.

“El mapa refleja también el riesgo de interrupción de la cadena de suministro, una preocupación creciente, incluso para los países más fuertes del mundo, que tienden a depender de las importaciones”, afirma Paulina Argudin, directora de Country Risk Model del Continuum Economics. “El cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas han incrementado este riesgo de perturbación de la cadena de suministro en algunas regiones. En particular, las islas pequeñas seguirán viéndose afectadas por los peligros climáticos. Los países más expuestos son aquellos con una mayor probabilidad de desastres naturales y una baja capacidad para hacer frente a ellos. El riesgo a la baja será particularmente importante de monitorear en países con amplios balances fiscales, alta inflación y grandes saldos de deuda”, añade.

“El terrorismo ha sido testigo de un cambio en las ideologías, con el nuevo riesgo que plantean los combatientes del Estado Islámico que están resurgiendo, igualados en términos de causa y efecto por la amenaza emergente del extremismo de ultraderecha en América del Norte y Europa. Afortunadamente, el mercado está respondiendo a las necesidades de los consumidores con soluciones adaptadas a este panorama en evolución”, subraya por su parte Vlad Bobko, Head of Crisis Management de AON.