Para sobrevivir hoy en día las compañías tienen que ser innovadoras. Los cambios que se están produciendo, a una velocidad de vértigo, en los hábitos de comportamiento de los clientes, en las nuevas tecnologías y en el entorno regulatorio obligan a las empresas a conectar el propio talento que tienen dentro de las organizaciones junto con el que aportan las startups. Esta es una de las conclusiones que ayer se puso de manifiesto en el encuentro Ageingnomics, organizado por MAPFRE y Deusto Business School, en el que se ha abordado el emprendimiento disruptivo.

“La innovación pasa por crear valor para los clientes y la propia compañía, adaptándonos a la forma de trabajo de las startups, lo que nos permite adoptarlas –dentro de nuestro modelo de innovación abierta-, acelerando la transformación de MAPFRE y simultáneamente la de estas startups”, señaló  José Antonio Arias, CIno del grupo.

Durante este encuentro, José Antonio Arias explicó MAPFRE Open Innovation (MOi), la plataforma de innovación abierta que el grupo ha puesto en marcha y que le permitirá seguir siendo líderes no sólo en la oferta de productos aseguradores sino también en la preferencia de los clientes. “El MOi se ha convertido en una realidad que está acelerando la transformación de MAPFRE, convirtiéndola en una organización más ágil y dinámica”, indicó.

Por su parte, Garbiñe Henry, directora de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Deusto, incidió en que el emprendimiento pasa por la sostenibilidad para mejorar la calidad de vida de las personas. “Las personas deben ser agentes de la transformación y cambio, siempre en compañía de otros agentes del ecosistema. La persona es el centro y nuestro modelo se basa en valores”, subrayó.

La rapidez marca el ritmo

Lara Neira, co-founder & CTO of Inrobin, explicó cómo se trabaja en una startup, donde la rapidez es una de sus principales características por la jerarquía horizontal que existe y por la escasez de financiación que suelen tener. En este contexto, José Antonio Arias reconoció que las startups están limitadas en recursos pero no en talento, algo que también subrayó Lara Neira, quien indicó que la ventaja de las startups es conseguir aglutinar profesionales y expertos de diferentes ámbitos, que conocen perfectamente el impacto de su trabajo en el futuro de los proyectos que desarrollan.

En este mismo sentido, Ángel Diez, CEO y founder de Ubikare, reconoció que la velocidad también es un riesgo y que hay que ser muy cuidadosos con el resultado, ya que la clave es la sostenibilidad del modelo que se desarrolle. Asimismo, subrayó  la importancia del dato y su análisis pero también la necesidad de incorporar a las personas en todo el proceso, destacando que todo aquello que no aporte valor está condenado a pasar a un segundo plano.

Para finalizar, Javier Santiso, CEO & managing partner of Mundi Ventures, reconoció que la revolución que se está viviendo actualmente es muy diferente a todo lo que se ha conocido anteriormente y alertó sobre los peligros que entraña, como nuevas formas de soledad y la dependencia tecnológica. Asimismo, puso en valor la inteligencia emocional como complemento a la inteligencia artificial y reconoció que el apoyo público ha sido decisivo, sobre todo en los momentos de crisis, para las startups y que éstas cada vez se desarrollan más en ciudades pequeñas o periféricas.