Para el año 2050, casi el 70% de la población residirá en áreas urbanas, según el informe Revisión a 2018 de las Perspectivas de Urbanización Mundial de la ONU. De no actuar, esta aglomeración se traducirá en más atascos y contaminación. Aliviar estas consecuencias y combatir el cambio climático requiere de planes de movilidad sostenible para el desarrollo de forma equilibrada, basados en la integración de todos los modos de transporte, la circulación de vehículos eléctricos, el uso compartido de automóviles y sistemas de big data, entre otros aspectos.

El big data o, lo que es lo mismo, recopilar y analizar una ingente cantidad de datos de distintas fuentes, está contribuyendo con la creación de sistemas de transporte conectados, que permiten una gestión y una comunicación más inteligente en las ciudades. Copenhague, Singapur, Barcelona, Helsinki, Dubai y Tokio son algunas de las urbes que ya han experimentado con plataformas y políticas, en proyectos que impulsan infraestructuras inteligentes para mejorar el flujo del tráfico y fomentar un uso más eficiente de los transportes.

El uso del big data genera predicciones para anticiparse a los problemas, por ejemplo, para prevenir los atascos. Financiado por la Comisión Europea en el marco del programa Horizonte 2020, el proyecto Transforming Transport ha trabajado con un total de 164 terabytes de datos procedentes de 160 fuentes diferentes. Llevado a cabo en carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles y ciudades de toda Europa, en las experiencias piloto emprendidas dentro de esta iniciativa europea se constataron mejoras de hasta un 60% en la eficiencia operativa del transporte y de hasta el 50% en la gestión de activos.

Extraer los datos para darle rigor estadístico pasa por la recolección, su preparación para el almacenamiento y análisis y su integración con otras fuentes para luego interpretarlos. Al mismo tiempo que esta información presenta nuevas oportunidades, también plantea la problemática de la protección de la privacidad, por lo que a la vez debe generarse un marco regulatorio que asegure su buena utilización.

Big data para la seguridad vial

El análisis de datos no solo permite mejorar la movilidad en las ciudades en cuanto a impacto medioambiental, también puede ayudar a la seguridad vial y reducir los accidentes en carretera. La Unión Europea ha impulsado varios proyectos en esa línea, por ejemplo, para crear sistemas de transporte inteligente colaborativos. Gracias a la recolección de datos es posible monitorizar parámetros como el tiempo exacto, las velocidades, la posición y otros factores relacionados con colisiones y accidentes automovilísticos. De esta manera, es posible entender cómo las personas realmente se comportan al volante, dependiendo de la hora del día, la duración del viaje, la ruta tomada e incluso las condiciones climáticas.

Pese a que todavía queda mucho camino por recorrer, el desafío del uso del big data para el futuro de la movilidad inteligente y sostenible no es una opción, sino una obligación que redundará en beneficio del medio ambiente y la salud y el bienestar de los humanos.

Artículo publicado en el Blog de MAPFRE