Los demógrafos definen la transición demográfica como el proceso por el cual una sociedad evoluciona desde unos niveles de natalidad y mortalidad altos y descontrolados, a otros niveles bajos y controlados. Esta transición se considera que es producto del avance tecnológico y de la modernización que acompañan al proceso global de industrialización y urbanización de las sociedades.

Pero esta transición se puede realizar a distintas velocidades. Economías que han vivido una industrialización más tardía están asistiendo a una transición demográfica mucho más acelerada, como en el caso de Latinoamérica, según el último informe de MAPFRE Economics sobre el mercado asegurador en la región.

Entre 1950 y 2020 la esperanza de vida al nacer en la región pasó de 51 a 75 años, lo que ha significado una ganancia de 24 años en ese período. Las proyecciones confirman que, en el futuro, la esperanza de vida en la región puede crecer a un ritmo aproximado de dos años por década, de manera que en el año 2050 superaría los 81 años, y al final del siglo podría situarse en torno a los 87 años.

Ante este escenario, los desafíos en políticas públicas, consecuencia de la evolución de la composición demográfica en Latinoamérica en las próximas décadas, no son pequeños, advierte el servicio de estudios de MAPFRE.

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