La diversidad de género podría aumentar las primas de seguros en 1,7 billones de dólares y es particularmente relevante para las reaseguradoras

La promoción de la igualdad de género puede ayudar a los países a potenciar e impulsar el crecimiento económico. Una mayor inclusión femenina en la fuerza laboral infunde diversidad informativa y social en las economías y las empresas, aumentando la producción y produciendo aumentos generalizados en el bienestar y la prosperidad de la sociedad, al tiempo que fortalece sus capacidades de toma de decisiones, afirma el último informe Economic Insights, de SWISS RE Institute. El seguro no se mantiene al márgen de estos beneficios: los reaseguradores también se beneficiarán gracias a un mejor rendimiento financiero con una mano de obra más diversa, remarca el informe.

Si se mira en concreto a los países en vía de desarrollo, desde SWISS RE se hace hincapié en que desde una perspectiva de crecimiento económico puramente nacional, «creemos que los mercados emergentes son los que más se benefician de la promoción de la diversidad de género». Las mujeres de las regiones subdesarrolladas tienen más probabilidades de enfrentarse a barreras codificadas e informales para ingresar a la fuerza laboral, lo que significa que existe una reserva mucho mayor de potencial femenino sin explotar que en los mercados avanzados.

La eliminación de estas barreras haría que el PIB regional de Asia Meridional, América Latina y el África Subsahariana se sitúe en un 48%, 34% y 27%, respectivamente.

Cuatro conclusiones que ayudan a impulsar el cambio:

  • La mejora de la diversidad de género podría aumentar la producción mundial en cerca de un 25% para 2025, y aumentar las primas de seguros en 1,7 billones de dólares (1.514 millones de euros). La igualdad de género es particularmente relevante para las reaseguradoras. El Swiss Re Institute estima que el mayor PIB mundial se traduciría en primas de seguro mundiales adicionales de 1,7 billones de dólares (1.514 millones de euros) más altas para 2025 (suponiendo una elasticidad unitaria con respecto al PIB), lo que supondría un aumento del 25%.

  • La diversidad de género aumenta la eficiencia operativa y el rendimiento financiero, atrae a los mejores talentos y apoya la retención de los empleados. La curva S también muestra que algunos mercados en desarrollo se benefician más de la diversidad de género, ya que las crecientes tasas de penetración de los seguros ayudan a cerrar las brechas de protección.

  • Los inversores exigen cada vez más la diversidad de género a nivel de la alta dirección y de los consejos de administración. El sector de los reaseguros no obtiene un buen puntaje en esta métrica. Aunque la proporción de mujeres empleadas en los servicios financieros y de seguros es de alrededor del 60%, más alta que en muchos otros sectores, a nivel de la alta dirección, el sector se sitúa significativamente por debajo de la media.

  • El sector de los seguros debería promover la diversidad en la dirección superior y ejecutiva. Si bien los gobiernos deberían fomentar la igualdad de condiciones, la industria de los seguros debería promover la diversidad en el nivel superior y un lugar de trabajo que tenga en cuenta las cuestiones de género.

La desigualdad de género sigue siendo generalizada y persistente

La desigualdad de género en el trabajo sigue siendo generalizada y persistente, incluso en los mercados avanzados, por ejemplo, un informe reciente señala que en los países de la OCDE la brecha salarial media entre hombres y mujeres es del 15%. Eliminar esta brecha contribuiría con 2 billones de dólares o el 2,3% al PIB mundial. El mismo informe también dice que elevar las tasas medias de empleo femenino en los países de la OCDE al nivel de Suecia (el más alto)10 añadiría 6 billones de dólares adicionales, o el 7% al PIB mundial.

Por último, este estudio estima que si las mujeres tuvieran tasas equivalentes de participación en la fuerza laboral, un promedio de horas de trabajo y una representación sectorial como la de los hombres, podrían añadirse 28 billones de dólares al PIB mundial para el año 2025, lo que equivaldría a sumar a los Estados Unidos y China.