“Es claro que la digitalización y globalización generan amenazas para nuestros clientes que son potencialmente más dañinas que los riesgos tradicionales. Un caso claro lo conforman los ciberriesgos, el riesgo reputacional o la dependencia de la cadena de suministro”, afirma José Antonio Ruibal, Chief Underwriting Officer de MAPFRE Global Risks.

Destaca que estos nuevos riesgos carecen del “aspecto de la predictibilidad”, lo que dificulta “enormemente” el diseño de soluciones desde el sector asegurador. “Pese a que los clientes vuelven sus ojos hacia nosotros, creo que aún estamos lejos de disponer de soluciones sostenibles de transferencia de estos riesgos hacia el sector asegurador”, añade.

El directivo, protagonista de una entrevista en la revista Cambio Financiero, indica que, en el sector de los grandes riesgos, “el impacto de la digitalización en la actividad de suscripción es aún limitado” y se centra más en el desarrollo de procesos más eficientes que redunden en una mejora en el servicio o en nuevas formas de trabajo a distancia o empleando herramientas colaborativas.

“Un caso evidente -concreta- es la automatización de procesos mediante el uso de inteligencia artificial o el uso de drones en la peritación de siniestros o en actividades de ingeniería. Sin embargo, el uso de otras herramientas predictivas como el data analytics está condicionado por la falta de una base de datos de tamaño suficiente”.

Endurecimiento del mercado

Por el lado de la suscripción, esta se concentra actualmente en devolver la cartera “a niveles de rentabilidad sostenibles en el largo plazo, mediante la adecuada selección de riegos, su tarificación y el manejo eficiente de las protecciones de reaseguro”. Por otro lado, apunta, “seguimos trabajando en el diseño de soluciones sostenibles para los riesgos emergentes y monitorizando las respuestas que el mercado ofrece, además de en adaptar las metodologías y procesos al nuevo paradigma de la digitalización”.

Sobre la coyuntura actual del mercado, indica que cada ciclo debe ser gestionado “de manera diferente”. “Llevamos muchos años de mercado blando donde el exceso de oferta conllevaba bajada de precios, incremento de límites y coberturas sin justificación técnica”, apunta.

Reconoce que el cambio de ciclo supone “retos para todos” (gerentes de riesgo, corredores y suscriptores), más aún cuando para muchos de ellos “es la primera vez que se enfrentan a una situación de mercado duro y exigirá hacer gala de un conocimiento técnico escondido durante muchos años”.