La pandemia de la Covid-19 invita a reflexionar sobre los nuevos riesgos que sobrevuelan las sociedades modernas. A las amenazas tradicionales se le añaden ahora otros riesgos, como los vinculados al mundo digital.

“El terreno de lo digital ha generado nuevas amenazas a tener en cuenta. La rápida digitalización de las personas ha provocado que vuelquen toda su vida en el entorno virtual acentuando las amenazas en este terreno. El robo de datos, la usurpación de la identidad y la pérdida de información son algunas de las nuevas amenazas invisibles que enfrenta la sociedad actual”, afirma el informe que el Consejo Asesor de Innovación de UNESPA ha encargado para identificar las pautas que definen el futuro del Seguro.

La amenaza deja de ser únicamente un elemento físico, añadiéndose una nueva capa relacionada con el mundo de lo intangible. Al sector asegurador se le presenta la oportunidad de asegurar nuevas amenazas que antes no existían, como la creación nuevos tipos de seguros y/o coberturas para los delitos cibernéticos.

Customizar los productos

El nuevo entorno es, además, una oportunidad para eliminar rigideces en la oferta del sector asegurador, con el diseño de nuevas pólizas customizables que permitan la adaptación a diferentes situaciones y/o amenazas. Al mismo tiempo, • cambia la magnitud de las amenazas, pasando de e ser amenazas personales a amenazas más globales.

El reto, eso sí, está en trabajar en la protección ante futuras amenazas invisibles. “El cliente no entenderá que no se incluyan coberturas que cubran las nuevas amenazas invisibles”, afirma el informe.

Frente a estas nuevas amenazas los consumidores buscan protecciones holísticas. Es decir, “soluciones aseguradoras que abarquen las distintas facetas de su vida”.

Comunicación híbrida

Por otro lado, la pandemia ha intensificado reflexiones que ya estaban en marcha antes, como los efectos de la comunicación digital. Tras la Covid-19, los usuarios asumen que la relación con su aseguradora se basará en una comunicación híbrida, que combinará elementos digitales y personales. De esta forma, se podrán conjugar las virtudes de lo digital (sencillez, rapidez, adaptabilidad…) con las ventajas del cara a cara (cercanía, personalización…).

La experiencia del cliente se verá marcada por la interactuación con varios canales de contacto (plataformas digitales y comunicación interpersonal). “La labor de asesoramiento ganará importancia, el producto se sofisticará y el proceso de contratación será más personal, concluye.