Hace unos meses que Sofía Belmar se ponía al frente de la AMIS como presidenta del organismo. Es la primera mujer que toda los mandos de esta institución y lo hace con cinco prioridades muy marcadas. Con ella, además, repasamos los grandes retos que tiene el seguro por delante con especial atención a la revolución tecnológica que vive el sector: “Como industria tenemos el reto de reimaginar el futuro – no solamente el nuestro, sino de todo el panorama empresarial al que atendemos-; revisitar los paradigmas, ajustar nuestros proyectos y construir escenarios y acciones derivados de esta pandemia”.

Estas casi inaugurando tu agenda presidencial ¿qué objetivos te has marcado en tu mandato?

Hemos delineado cinco prioridades dentro de la agenda 2020-2021 de AMIS: Nuestra primera prioridad es desarrollar y crear mecanismos de acceso a seguros inclusivos que brinden a las familias de bajos o medianos ingresos, que no cuenten con esta protección, herramientas para recuperar su estabilidad económica ante una enfermedad, la pérdida de su fuente de ingresos, daños a su patrimonio, un desastre natural o alguna otra eventualidad.

En el mundo existen alrededor de 2.500 millones de personas excluidas del sistema de servicios financieros formales, y cerca de 200 millones de pequeñas y medianas empresas que no tienen acceso a mecanismos financieros adecuados. En México la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018 realizada por el INEGI y la Comisión Nacional de Banca y de Valores, señala que sólo 1 de cada 4 personas cuenta con la protección económica de algún tipo de seguro, la exclusión financiera es un factor de riesgo que agrava la desigualdad social y obstruye el desarrollo económico.

La segunda prioridad que tenemos es en materia de salud: México se encuentra frente a retos demográficos y epidemiológicos que incidirán en las demandas de salud. Además, la protección a los derechos del paciente es un problema mundial y México no es la excepción; cada año se estima que millones de pacientes sufren lesiones o pérdida de vida por falta de calidad en la atención.

Necesitamos contar con indicadores de calidad que muestren el desempeño de los servicios privados de salud que permitan a los  pacientes la toma de decisiones informada, asi como la implementación de protocolos y guías de atención médica para  mejorar la calidad de los servicios que reciben los pacientes para ello trabajaremos conjuntamente con nuestras autoridades para  fortalecer la regulación.

Por otra parte, en México los costos de la atención médica privada, limitan el acceso de la población a estos servicios Por ejemplo, el costo promedio anual del tratamiento de diabetes es de 131 mil pesos lo cual puede condicionar a una familia a caer en pobreza.  Se estima que cada año 560 mil familias sufren un quebranto económico al enfrentar los costos de las enfermedades graves.

Además, el alto gasto de bolsillo en México, que representa el 41% del gasto total en salud, demuestra la necesidad de protección financiera que requieren las familias.  Nuestra industria debe contribuir a crear un mayor acceso a la salud colaborando con el sector público complementando los servicios de la seguridad social.

La tercera prioridad es impulsar el aseguramiento de riesgos catastróficos. Los desastres naturales pueden provocar la pérdida de vidas humanas, la destrucción de hogares y fuentes de empleo, así como la afectación de infraestructura, por ello el seguro puede contribuir a crear familias y ciudades más resilientes ante estos fenómenos naturales.

La cuarta prioridad es proteger a las víctimas de accidentes viales. En México, cada día 44 personas pierden la vida por esta causa. El 70% de estas muertes es de usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y pasajeros de transporte público. Su costo representa para el país el 1.7% del Producto Interno Bruto por lo que es indispensable promover la obligatoriedad del seguro de protección a víctimas de accidentes viales mediante una Ley General de Seguridad Vial.

Finalmente, está la protección económica para el retiro. El cambio demográfico, el aumento en la esperanza de vida, los bajos niveles de ahorro, la alta informalidad y el incremento de las enfermedades crónico-degenerativas son factores que vulneran el bienestar de los adultos mayores, por lo que enfrentan una situación de incertidumbre financiera, ya que no cuentan con mecanismos de protección para su retiro. Por ello queremos impulsar políticas que promuevan mecanismos de ahorro para el retiro.

Frente a esta gran pandemia ¿cómo estás gestionando el seguro esta crisis sanitaria? ¿le pasará mucha factura al seguro esta crisis?

La contingencia sanitaria nos recuerda nuestra prioridad máxima de garantizar la atención y protección de las familias mexicanas, preservando su salud, bienestar y continuidad.Al cierre del mes de junio en AMIS tenemos registro por seguro médico de 3.467 solicitudes  de indemnización por un monto de 1.442.5 millones de pesos. Esto significa un promedio de 416 mil pesos por asegurado.

En seguro de vida, tenemos el registro de 2,675 defunciones, con un monto entregado en indemnizaciones de 638.3 millones de pesos. Si bien cualquier fallecimiento es desafortunado, el hecho de que estas familias hayan estado protegidas por un seguro de vida resulta en un alivio financiero que coadyuva a la continuidad de los planes y sueños familiares y a reponerse de una gran pérdida.

Es importante destacar que desde el pasado 14 de mayo las compañías de seguros asociadas a AMIS integramos una Cobertura Solidaria de Apoyo al Sector Salud, misma que fue presentada nacionalmente en una de las conferencias de prensa del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Esta es una cobertura totalmente gratuita para los trabajadores de salud del sector público en caso de fallecimiento por COVID-19 y que consiste en una ayuda de 50.000 pesos (aproximadamente 2.150 millones de dólares) a los 1.6 millones de trabajadores.

Al cierre de junio hemos beneficiado a 151 familias del personal de salud, de las cuales: 28% de las coberturas eran médicos; 13% personal de enfermería y 59% a auxiliares de enfermería, afanadores, personal técnico, personal profesional, camilleros, psicólogo, paramédico, radiólogo, trabajador social, auxiliar de almacén, coordinador de salud y ayudante de farmacia.

Durante esta pandemia, el seguro refrenda su rol como actividad esencial y su función de coadyuvar con la sociedad para enfrentar las consecuencias económicas de eventos inesperados y nos da la oportunidad de reforzar nuestra reputación como industria.

«En la AMIS no podemos quedarnos atrás»

La forma de trabajar está cambiando: ¿Cómo nos transformará a nivel empresarial este nuevo paradigma? ¿Será el teletrabajo y los servicios digitales la nueva forma trabajar y comunicarnos con el cliente?

En el contexto de COVID19 estamos siendo testigos de una acelerada transformación digital del sector y estamos viendo el desarrollo de nuevos modelos de negocio. En AMIS no podemos quedarnos atrás. Tenemos que estar a la par de esta velocidad de cambio que puede permitir -mediante herramientas digitales- una mejor experiencia y atención del cliente y hacer a los agentes más productivos y cercanos a las necesidades de nuestros asegurados.

Junto con los reguladores, desde la AMIS debemos trabajar en formalizar esta nueva dinámica digital que contribuirá a una inclusión y protección financiera, sin demérito de garantizar la seguridad del cliente y de la industria.

Si bien estas nuevas experiencias digitales permiten que florezca una gran cantidad de innovación, la tecnología por sí sola no es suficiente. El continuo desarrollo de nuestro capital humano – desde el reclutamiento, la formación y la actualización de nuevas habilidades – no dejan de ocupar un lugar destacado en nuestra agenda. La combinación del talento adecuado y tecnología permitirá a las aseguradoras mexicanas aprovechar las oportunidades de crecimiento en el horizonte y navegar con éxito los riesgos presentes y futuros.

junto con los reguladores, debemos trabajar en formalizar esta nueva dinámica digital que a la postre contribuya a una inclusión y protección financiera y a garantizar la seguridad del cliente y de la industria.

Está la Asociación implementando o trabajando en algún proceso de digitalización actualmente: ¿Qué estrategia tienen marcada en ese aspecto?

Desde hace varios años la Asociación cuenta con aplicativos tecnológicos orientados a mejorar los procesos de las aseguradoras en materia de ajuste de siniestros de autos, consulta de vehículos asegurados, prevención de fraudes, etc. Y, en los planes estratégicos, está la ampliación de estos aplicativos en pro de apoyar a nuestras asociadas en mejorar le experiencia de los usuarios de seguros.

Dentro de nuestras actividades permanentes está el poner a disposición de las empresas información relevante sobre innovaciones tecnológicas y su uso en la industria de seguros, por ejemplo, en años anteriores nuestra convención se dedicó a la transformación digital y al cliente del futuro en seguros.

En lo que toca a la modernización del marco regulatorio que promueva el desarrollo del seguro, ante este entorno digital y con lo que vivimos a raíz de la emergencia sanitaria por Covid-19, estamos trabajando en una serie de propuestas a nuestros reguladores para potenciar de una forma más acelerada el e-commerce.

Estamos trabajando en una serie de propuestas a nuestros reguladores para potenciar de una forma más acelerada el e-commerce.

Estrategia centrada en el cliente 

México está a la cabeza en innovación y está ganando relevancia los nuevos jugadores tecnológicos como las insurtech: ¿cómo están adaptándose desde el seguro al nuevo paradigma tecnológico? ¿existe mercado para todos?

La innovación tecnológica y las insurtech son temas en las agendas de todas las aseguradoras, cuya priorización depende de las estrategias particulares de cada una. Desde el punto de vista regulatorio, no existen restricciones en que las aseguradoras adopten nuevas tecnologías para sus procesos centrales (suscripción, ajuste de siniestros, procesos digitalizados, etc…). La AMIS, en más de una ocasión, ha manifestado que se considera que las aseguradoras pueden beneficiarse de integrar iniciativas insurtech en sus procesos operativos.

En lo que toca a iniciativas insurtech, en la que esta entidad toma los riesgos (es portador de riesgos), no existen diferencias en los requerimientos regulatorios a cumplir por estas entidades respecto de las aseguradoras tradicionales, para poder operar en el mercado, lo cual es muy positivo porque se respeta el principio de “actividad igual, regulación igual” (nivela la cancha) para ambos modelos de empresas (tradicional y digital) y el factor de éxito será obviamente como se implementa una estrategia centrada en el cliente para logra satisfacer sus necesidades y en la diferencia competitiva del modelo innovador de la insurtech.

Reimaginar el futuro

¿Cómo cree que se está transformando el seguro en cuanto a coberturas, servicios, tecnología…?

El cambio que estamos viviendo como empresas e individuos lo están también viviendo nuestros clientes. Veremos cambios en los hábitos de consumo y en la forma de hacer negocios.

En nuestra industria, al igual que a todos los actores de la economía, precisamos de una reingeniería de pensamiento y de procesos. Como industria tenemos el reto de reimaginar el futuro – no solamente el nuestro, sino de todo el panorama empresarial al que atendemos-; revisitar los paradigmas, ajustar nuestros proyectos y construir escenarios y acciones derivados de esta pandemia.

Hace unos días comentaba con un destacado promotor y me decía “al principio fue difícil, pero hoy la gente se siente cómoda interactuando a través de una pantalla. Y la ventaja de no dedicar tiempo a traslados, permite que el número de entrevistas y propuestas de venta sean mucho más numerosos que antes”.

Sin temor a ser repetitiva, la acelerada adopción y transformación digital del sector, así como el uso de nuevas habilidades y herramientas de venta y operación -por ejemplo agentes expertos en organizar videoconferencias o que son sus propios editores de publicidad para sus redes sociales- ya no es optativo, sino es una exigencia que debemos asumir y ver como oportunidad.

Y el futuro ¿cómo visualiza el mercado asegurador mexicano, qué retos y oportunidades cree que tendrá la industria?

En primer lugar, debemos procurar en todo momento la solvencia necesaria de la industria para responder a nuestros compromisos y a nuestros asegurados. Honrar la promesa que hacemos con nuestros clientes en cada oportunidad que suscribimos o renovamos una póliza.

Quiero destacar nuestra fortaleza: el sector asegurador mexicano cuenta con reservas y capital que nos permiten realizar inversiones a largo plazo que se traducen en financiamiento e infraestructura en beneficio de los mercados, las empresas y que contribuyen al desarrollo del país. Como sector tenemos inversiones por 1.28 billones de pesos, que representan el 5.27 del PIB de México, lo cual nos convierte en el tercer inversionista institucional más importante de México.

Un reto, y oportunidad al mismo tiempo, de lograr la inclusión financiera en seguros es un tema permanente en nuestra agenda. Estamos convencidos de que el seguro es el mejor instrumento para lograr una población menos vulnerable y más resiliente. En este sentido la transformación tecnológica es un hito importante y ocurrirá en función de las agendas de adopción de cada aseguradora.

Para la AMIS un reto será lograr los cambios regulatorios necesarios para instrumentar un exitoso e-commerce que responda a las demandas de nuestros clientes actuales y potenciales.

El mundo enfrenta riesgos emergentes, como el incremento en catástrofes, los estilos de vida (con más uso de tecnología y nuevos padecimientos) y como la pandemia que actualmente vivimos. Este tipo de riesgos evidentemente están transformando a la industria aseguradora y demandarán nuevas perspectivas sobre cómo asegurar estos riesgos.

Estamos convencidos de que el seguro es el mejor instrumento para lograr una población menos vulnerable y más resiliente. En este sentido la transformación tecnológica es un hito importante.