Tim Hardcastle, director general de INSTANDA, ha acogido con satisfacción las medidas de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA por sus siglas en inglés) para proteger a los clientes de seguros, pero ha argumentado «que la crisis de COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de que el sector evolucione».

La pandemia del coronavirus ha hecho que muchos reguladores de todo el mundo se pongan en acción en múltiples esfuerzos para proteger a las personas y asegurar la estabilidad durante la crisis.

Una de las iniciativas de la FCA ha sido introducir directrices para las aseguradoras con el fin de mantener los intereses de sus clientes en primer plano mientras COVID-19 sigue causando estragos en la economía mundial.

«Estas medidas son un paso muy positivo para la industria de los seguros y los reguladores para coordinar el apoyo a las numerosas familias y pequeñas empresas que, incluso después de un amplio apoyo gubernamental, pueden seguir teniendo dificultades financieras como resultado de esta pandemia», remarca Hardcastle en una información.

«El principal desafío para los aseguradores será cómo pueden adaptar rápidamente sus sistemas y procesos a fin de satisfacer las exigencias de estas nuevas medidas de la manera más fluida y rentable posible», asevera el directivo para FinTech Global.

Soluciones digitales flexibles

«La noticia positiva es que hay una serie de soluciones digitales flexibles para que los aseguradores puedan evitar sus sistemas heredados anticuados y adaptarse con rapidez, manteniendo al mismo tiempo los costes operativos al mínimo. Esto, a su vez, proporcionará beneficios reales al cliente final.

«La pandemia de COVID-19 ha sacado a la luz la desesperada necesidad de transformación digital del sector de los seguros y la sentencia de la FCA es un ejemplo más de ello. Las aseguradoras deben adoptar la tecnología y digitalizar su negocio mientras buscan adaptarse a las cambiantes demandas de los clientes no sólo ahora, sino también en el futuro».