Ocho de cada diez estadounidenses siguen preocupados por la brecha cibernética, sin embargo, sólo el 41% utiliza software de ciberseguridad y apenas un 31% cambia regularmente sus contraseñas. Unas cifras que además no han variado prácticamente desde 2018.  Según el Tercer Informe Cibernético Anual de CHUBB, que examina la comprensión de los individuos sobre los riesgos cibernéticos y las medidas que están tomando para protegerse, la complacencia parece haberse acomodado. Así, se concluye que, aunque los estadounidenses están preocupados, no están preparados para tomar las medidas preventivas apropiadas y necesarias para protegerse de un ataque cibernético.

«Cuando se trata de su ciberseguridad, no existe estar sobre preparado», explica Fran O’Brien, presidente de la División de Servicios de Riesgo Personal de CHUBB. «Aunque es importante que la gran mayoría de los encuestados sigan preocupados por una infracción, la preocupación por sí misma no es suficiente. Los individuos a menudo dicen que su falta de acción en materia de ciberseguridad se debe a que parece consumir demasiado tiempo en el momento. Pero implementar las salvaguardas cibernéticas hoy ahorrará tiempo y recursos financieros mañana, en caso de que ocurra una violación».

Cuando ‘las cosas pequeñas’ son en realidad ‘cosas grandes’

Los individuos no reconocen el valor de los datos personales individuales, detalla el estudio. Por ejemplo, sólo el 18% de los encuestados está preocupado por la posibilidad de que sus direcciones de correo electrónico se vean comprometidas. Pero, junto con el hecho de que menos de un tercio de los encuestados cambian regularmente las contraseñas en línea, de acuerdo con los hallazgos de 2018, una sola dirección de correo electrónico puede ser una mina de oro para los hackers, explica.

Del mismo modo, sólo el 27% de los encuestados está preocupado por la violación de sus registros médicos. Sin embargo, para todas las reclamaciones comerciales presentadas a CHUBB por sus asegurados, el 54% de las reclamaciones cibernéticas fueron el resultado de un actor externo, lo que supone un aumento significativo con respecto a todos los años anteriores. Si las personas supieran que una historia clínica comprometida a menudo proporciona suficiente información para robar completamente la identidad de una persona, probablemente estarían más preocupadas.

Los jóvenes no consideran el riesgo cibernético

Los resultados de la encuesta indican que cuando se trata de ciberseguridad, una gran parte de los encuestados de más edad emplean mejores prácticas cibernéticas que las generaciones más jóvenes. Según la encuesta, el 77% de los mayores de 55 años eliminan correos electrónicos sospechosos, en comparación con la mitad (55%) de los encuestados entre 35 y 54 años y sólo un tercio (36%) de los encuestados entre 18 y 34 años. Patrones similares surgen cuando se observa a los inscritos en los servicios de monitoreo de ciberseguridad.

Más preocupante, afirman desde la compañía, es que las generaciones más jóvenes no sólo continúan rechazando las lecciones cibernéticas de las generaciones mayores, sino que su comportamiento está empeorando activamente. Aprender de los acontecimientos pasados y de las generaciones que nos han precedido es fundamental para evitar que se repitan los mismos errores cibernéticos, recuerdan en el informe.