La Inteligencia Artificial (IA) se está convirtiendo en una herramienta básica de los CEO para impulsar los ingresos y la rentabilidad y, de hecho,  el porcentaje de empresas que ha incorporado al menos una capacidad de IA en sus procesos de negocio se ha duplicado en 2018 respecto al año anterior, según una Encuesta sobre la adopción de IA de McKinsey.

Esto genera importantes oportunidades, pero también riesgos en su uso y aplicación, como revela el informe ‘Liderar tu organización hacia una IA responsable’, que acaba de publicar la consultora y en el que se analizan los posibles riesgos de la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) en las compañías y los recursos en manos de sus directivos para prevenir, evitar y reducir los peligros en estos procesos, alineándolos con los valores de la empresa.

El informe pone de manifiesto que el despliegue de la IA requiere una gestión cuidadosa para evitar posibles daños no intencionados que pueden afectar a compañía, empleados, individuos y sociedad. Algunos de los posibles riesgos de la aplicación de procesos de IA son sesgos en el análisis de los datos, violaciones de la privacidad o discriminación contra distintas minorías.

Garantizar una aplicación responsable

En este sentido, los CEO están bajo el foco de atención para garantizar una aplicación responsable de los sistemas de IA más allá del cumplimiento de las leyes aplicables. Su rol es vital, ya que deben tener un sólido conocimiento práctico de los desarrollos de la IA para poder orientar al conjunto de la empresa en tres áreas clave: clarificar la forma de trasladar los valores de la empresa a las aplicaciones de IA a través de directrices sobre los objetivos marcados, con el fin de seleccionar los procesos candidatos a la automatización; guiar a la compañía con definiciones y métricas para evaluar la IA ante posibles sesgos e imparcialidad en el análisis; y establecer una jerarquía de valores de empresa y destacar el papel de la diversidad en la selección de talento.

Además, el informe destaca cinco áreas que exigen un sólido liderazgo desde la dirección de las compañías para poder hacer frente a los problemas más comunes que, en resumen, son: una adquisición apropiada de datos; adecuación del conjunto de datos; imparcialidad en la aplicación de IA; cumplimiento normativo y compromiso; explicación del modelo de IA.

El informe señala que los directivos que refuerzan sus valores corporativos estableciendo equipos diversos, crean un lenguaje generando puntos de referencia para guiar a la IA, y establecen un compromiso con los equipos de desarrollo de esta tecnología, hacen posible un uso responsable de la IA.