El coronavirus ha venido a cambiar muchas cosas en el mundo. Desde la forma en que nos trasladamos de un sitio a otro, los recaudos que tomamos antes de salir de casa o hasta la forma en que consumimos. Los expertos afirman que los nuevos patrones de comportamiento podrían perdurar más allá de la pandemia del COVID-19.

Recientemente, Accenture Strategy elaboró un informe sobre el gran desplazamiento del valor de los productos y servicios a partir de la llegada del coronavirus. Consideran que los impactos más importantes serán resultado de una transformación de cadenas de valor interconectadas y de una profunda reestructuración de la economía global impulsada por cambios de larga duración en el comportamiento de los consumidores.

Para estudiar esa interconexión, han analizado tres tendencias caracterizadas por grandes desplazamientos de valor: la gente evita los lugares públicos, vuela menos y gasta de otra manera. Han descubierto que más de 3 billones de dólares podrían desplazarse a otros sectores o desaparecer por completo, ocasionando pérdidas a muchos pero también creando oportunidades para quienes sepan anticiparse a las consecuencias.

Bajo presión

Como resultado de los cambios de comportamiento, la liquidez corporativa y los flujos de ingresos en una variedad de industrias se verán afectados. Si bien el gráfico a continuación muestra las desventajas, también existen oportunidades que surgen de estos cambios.

La década del hogar llegó 

Después de meses de adaptación a la pandemia, algunos nuevos hábitos de consumo parecen haberse convertido en permanentes. Las personas siguen evitando restaurantes, gimnasios y otros lugares públicos, por lo que sectores como el inmobiliario, el retail y la restauración podrían perder un valor anual que estimamos en más 2 billones de dólares. Los consumidores seguirán gastando en comida, ocio y descanso, pero dónde y cómo lo hagan dependerá de las empresas mejor preparadas para responder a sus cambios de hábitos.

El gran cambio de los espacios públicos

Los cambios en las preferencias de los consumidores pueden hacer que más de 2 billones de dólares de valor anual migren de los espacios públicos a las industrias centradas en el hogar.

Consumo sostenible y con conocimiento

Ante la prolongación de la crisis económica, algunas agencias internacionales de estadística ya han empezado a advertir una cierta tendencia a que los cambios en los hábitos de consumo se conviertan en permanentes. Los consumidores están ahorrando más de lo normal y van a la caza de ofertas. Según el estudio de consumidores de Accenture Strategy sobre el COVID-19, el 29 % de los encuestados tiene previsto gastar más en marcas económicas y el 42 % va a gastar menos en marcas caras.

La reducción del gasto de los consumidores puede restar 687 000 millones de dólares al valor anual de las industrias de consumo. Para muchas empresas, estas tendencias generan nuevos riesgos al reducir el tamaño de sus mercados. Es probable que esta situación beneficie a las empresas con marcas económicas.

La demanda de opciones éticas y sostenibles ya estaba en auge antes de la pandemia. Es de esperar que el consumo responsable se mantenga como una tendencia a largo plazo mientras la economía intenta superar la crisis. Las empresas que sigan dando prioridad a la sostenibilidad y el propósito serán las mejor colocadas para ganar cuota de mercado y seguir creciendo en el futuro.

La gran pérdida del gasto discrecional

Cambiar las preferencias de compra puede hacer que las marcas orientadas al consumidor pierdan hasta 687 mil millones de dólares de valor al año.

Preparados para el cambio

Si los cambios en el comportamiento de los consumidores (por pequeños que sean) se hacen permanentes, la actual pandemia podría suponer la redistribución de billones de dólares en valor entre las industrias y sus ecosistemas. Si quieren estar preparadas para este desplazamiento de valor, las empresas tienen que saber detectar los nuevos nichos de valor en la economía.