¿Quién puede teletrabajar? ¿Realmente necesitamos hacer esa conferencia? ¿Cómo podemos hacer que las reuniones virtuales sean más atractivas, inclusivas y productivas? ¿Cómo de preparados estamos para adoptar el trabajo digital y la atención sanitaria digital?

Todas estas preguntas que an c tes estaban en el aire de muchas compañías, ahora tienen respuesta. Incluso antes de la crisis, uno de cada tres empleados se sentía estar preocupado por la seguridad laboral, según revelan los datos del Estudio de Tendencias de Talentos Globales 2020 de Mercer. Con la llegada del coronavirus, afirma la consultora, se atenúan estos temores.

Según unos datos ofrecidos por la consultora, en concreto, sobre América Latina menos del 30% de los trabajadores de grandes corporaciones estaban acostumbrados al teletrabajo, eso que ahora define su día a día. A raíz de esta crisis, el 60% de las compañías que operan en Latinoamérica están generando flexibilidad para trabajar desde casa, pero solo un 28% de ellas promovía habitualmente el teletrabajo.

“Mientras las organizaciones se preparan para asegurar la continuidad del negocio en respuesta a diferentes escenarios, nos encontramos con la necesidad de experimentar nuevos patrones de trabajo y adoptar una nueva normalidad para minimizar la interrupción”, afirma Kate Bravery, partner and Advisory Solutions & Insight Leader de Mercer. Y es que según la directiva: “Las empresas que se adelanten a la curva serán las que pongan la empatía en el centro de su mandato. Es el equilibrio de la empatía y la economía lo que ganará en un mundo en evolución e impredecible”.

Comprometerse y dar confianza

Dado que la gran mayoría de los dirigentes empresariales (85%) están de acuerdo en que el propósito de una organización va más allá de la primacía de los accionistas, recuerda Mercer, ha llegado el momento de combinar las acciones con las palabras y de tomar decisiones con empatía y equidad para todas las partes interesadas. Esto incluye el apoyo a las cadenas de suministro y a las economías que dependen de la empresa, añade Bravery.

Otro imperativo es proporcionar una sensación de seguridad y confianza. De hecho, la confianza es un factor importante en la sensación de prosperidad de los empleados. El estudio revela que los empleados prósperos tienen siete veces más probabilidades de trabajar para una empresa en la que confían para prepararse para el futuro del trabajo y el doble de probabilidades de trabajar para una organización que es transparente sobre qué puestos de trabajo cambiarán.

Salud digital en el centro de las cuestiones

Por último, pero no menos importante destaca la importancia de la salud, este es el momento de confirmar el compromiso de la organización con el bienestar. Los mensajes tranquilos, la asistencia a los empleados y las aplicaciones de salud mental tienen su lugar en el día a día. También puede ser prudente reexaminar la relevancia de los beneficios de la compañía: Las sesiones de yoga virtual o los descuentos para compras en línea pueden llegar a ser muy valorados. La buena noticia, remarca Mercer, es que es probable que el 68% de los empleadores inviertan en salud digital en los próximos cinco años.

Y si la pandemia dura mucho tiempo, valora la experta, estarán en juego cuestiones fundamentales de bienestar. Las epidemias están históricamente asociadas con un aumento de la depresión y la ansiedad. Y este año, una clara mayoría (61%) de los empleados dijeron que se sentían en riesgo de agotamiento antes de que comenzara el año 2020.

La forma en que los empleadores respondan a los problemas de bienestar como el estrés, el agotamiento y la incertidumbre será un sello distintivo de su actitud hacia la responsabilidad y la sostenibilidad – una actitud crítica dado que el 61% de los empleados confían en que su empleador cuide su salud y bienestar y respetan a las empresas que cumplen con esta responsabilidad.