“El tren tecnológico está entre nosotros y el que no lo coja se quedará fuera del mercado, bien sea por falta de servicios específicos, como por la falta de eficiencia y/o exceso de costes internos. Todos los casos tienen una causa común, la necesidad de renovarse buscando soluciones eficientes que incluyen la aplicación adecuada de la tecnología. El cliente actual ya no espera ‘a estar en el centro’, aprende más rápido, es más exigente y es más ágil en la búsqueda de lo que necesita”, explica Antonio Barriendos, Chief Innovation AV Group.

En este contexto, debido al grado de madurez de los sistemas informáticos de la industria del seguro, según detalla el directivo, es el momento para el siguiente paso de la transformación digital. Hoy en día existen enormes cantidades de datos y documentos, en formato digital, en cada empresa de seguros. Recopilando estos datos, creando y adaptando el data lake, para tener un gran repositorio de la compañía y que la Inteligencia Artificial (IA) “aprenda” el comportamiento de los clientes y pueda predecir cómo se van a comportar en un futuro, para optimizar o crear nuevos productos y/o servicios que satisfagan a esos clientes.

Asimismo, la búsqueda de “patrones de datos”, debidamente analizados, pueden resolver y anticipar nuevas necesidades como, por ejemplo, situaciones de fraude o de posible anulación de la póliza. Todo ello conseguirá un impacto reputacional, en el primer caso, y económico en cualquiera de los dos casos que esta tecnología tiene sobre la compañía.

“En definitiva, cualquier compañía que adopte estas tecnologías verá en un plazo, que dependerá de la solución implementada, como aumenta su eficiencia, ya sea reduciendo costos, como aumentando sus ingresos gracias a nuevos productos, nuevos servicios o formas más eficientes de operar internamente, que permitan ser más competitivos. La predicción del comportamiento de los clientes y la propuesta de solución para cada caso es, ahora, lo que marcará la capacidad de adelantarse y corregir la situación para un bien mutuo del cliente y la aseguradora”, concluye Barriendos.