“En parte gracias a la inversión en tecnología que se ha venido realizando desde hace mucho tiempo, la industria de los seguros prosigue sus actividades de manera constante, incluso en medio de las dificultades que ha traído consigo la pandemia. En poco tiempo, las aseguradoras lograron poner el 100% de su fuerza de trabajo en la oficina de casa y mantuvieron la prestación de servicios”, afirma Marcio Coriolano, presidente de la Confederación Nacional de Empresas de Seguros (CNseg).

«La aplicación de la tecnología y la modernización de los procesos y servicios fueron esenciales para que el sector mantuviera la relación con sus clientes, contribuyendo a la economía del país”, explica el directivo. “Ha sido una respuesta eficaz a la calificación de nuestro sector como ‘obsoleto’. Sin duda, en esta pandemia, no se desenchufó nada, hemos estado a la altura en digitalización», remarcó.

Un sector con buena salud

En 2019, el sector de los seguros brasileño registró ingresos (sin contar la Salud y el DPVAT) de 270.100 millones de reales, lo que supone un aumento del 12,1% con respecto a 2018. Esto debería servir como colchón para esta primera mitad de las dificultades, añadió Coriolano.

«El sector de los seguros es uno de los más regulados del mundo, si no el que más”, recordó Marcio Coriolano. Pero eso no ha sido ninguna barrera “para seguir modernizándonos y las empresas del sector han realizado una importante labor para aumentar la solvencia«. Para el Ejecutivo, este avance conjunto de las compañías de seguros ha contribuido, año tras año, a una expansión continua, incluso ante la difícil situación del país.

«Los retos económicos del país en los dos últimos años de recesión han llevado a las familias a hacer una mayor inversión en seguros para protegerse, especialmente de la amenaza del desempleo y la pérdida de ingresos», subraya.

Seguros a la carta

El presidente de la CNseg considera que es demasiado pronto para hacer un balance de la actuación del sector durante la pandemia y de los escenarios de los productos pero el camino podría ir por una comercialización de los seguros temporales e intermitentes.

«Estos productos han llegado para quedarse, porque ha supuesto un avance en las relaciones de consumo del sector a la carta. Con esto, las compañías de seguros ofrecerán ahora productos diferenciados a los asegurados, que estarán cubiertos por el período específico que desee, ya sea anual, mensual o por unos días. Fue un paso adelante dado por Susep», señala Coriolano.

A pesar del previsible avance de este mercado, ya sea con la mayor concienciación de la sociedad en la adquisición de seguros o con las nuevas inversiones realizadas para retener y atraer a nuevos consumidores, el brote debería afectar a algunas áreas del negocio este año. «Los seguros de vida y de salud tienden a ser los más afectados, ya que las muertes, las jubilaciones por incapacidad y las hospitalizaciones serán mayores. El seguro de activos y pasivos debería ser más resistente».

«No obstante, -añade- serán los más afectados por la caída de la producción en importantes sectores de la economía. Al mismo tiempo, los seguros de vida y los seguros de vivienda han recuperado su importancia en las carteras de las empresas. El seguro de propiedad de la vivienda es relevante porque también se ha convertido en la oficina».

Fortalecer el mutualismo

Por último, Coriolano expone en su análisis que la crisis del nuevo coronavirus deja un sentimiento de finitud y abre la posibilidad de fortalecer el mutualismo. «Sabemos que esta crisis es temporal. Al mismo tiempo, abre una gran posibilidad para el sector de los seguros a través del mutualismo, que es cuando todos se unen en la búsqueda del mismo destino, en la misma dirección: la protección, independientemente de la raza, el género, el credo o la posición social».

«Esta es una misión importante y una visión de la civilización que vemos como un legado de la crisis«, concluyó.