En muchas empresas, los oficiales de cumplimiento no han sido debidamente valorados o su importancia se desconoce. El Compliance Officer u oficial de cumplimiento es aquella figura que, dentro de una empresa, asiste, asesora, acompaña y recomienda a los órganos de administración y dirección en el cumplimiento de la normativa vigente, implementando controles y monitoreando la efectividad de los mismos.

Recae sobre este cargo la responsabilidad de ejecutar de manera eficiente el sistema, sea SARLAFT, SIPLAFT o SAGRLAFT, estando encargado de los canales de denuncia, mapeo de riesgos y siendo el máximo garante de la supervisión, difusión, funcionamiento, vigilancia y control. Sin embargo, según indica la web compliance.com, esta figura está abandonada en el sentido de que no se le entrega las herramientas tecnológicas necesarias para el desempeño de su labor y, en muchas ocasiones solo se le asigna tareas de atención al cliente y peticiones, quejas y reclamos; de suma relevancia, pero que corresponden a otras áreas, dejando de lado y olvidando su importante rol dentro de la institución y su tarea de cara al mercado financiero.

En general, un Oficial de Cumplimiento debe contar con las siguientes cualidades:

  1. Entender muy bien el negocio.
  2. Tener empatía.

3. Ser honestos, íntegros, éticos, transparentes y poseer valores sólidos. 

4. Ser el mejor comunicador.

5. Tener la capacidad de persuadir e influenciar en las decisiones.

6. Cualidades técnicas relativas al control, la auditoría, el análisis de riesgos.

7. Poseer habilidades personales bien equilibradas.

8. Tener resiliencia y tenacidad.

9. Desarrollar cierta flexibilidad.

10. Coraje

Este resumen de cualidades, que se pueden consultar de manera más detalla en esta web, describe las grandes exigencias de una posición de alta complejidad y gran responsabilidad en las organizaciones.