Con las nuevas tecnologías se han cambiado muchos aspectos cotidianos, entre ellos, la automatización de las tareas más tradicionales. Por ello, un requisito clave para que tanto los empleados como los ejecutivos tengan éxito de cara al futuro será la Inteligencia Emocional (IE) como es la autoconciencia, la autogestión, la conciencia social y la gestión de las relaciones.

El Instituto de Investigación Capgemini proporciona a través del informe ‘Emotional intelligence – the essential skillset for the age of AI’ una visión global de cómo las empresas ven la IE y recomienda que se debe combinar la tecnología con el talento para desarrollar habilidades relevantes entre sus empleados. A medida que evoluciona la IA y la automatización se aceleran, la inteligencia emocional se está convirtiendo en una destreza imprescindible. Los ejecutivos afirmaron en un 76% que los empleados necesitan desarrollar habilidades de Inteligencia Emocional para poder adaptarse a más roles de cliente/persona y asumir tareas que requieren habilidades que no pueden automatizarse (otro 76%), como puede ser la empatía, influencia y trabajo en equipo.

Para el 61% de los ejecutivos encuestados la IE se convertirá en una habilidad «imprescindible» en los próximos años. En general, el 83% de las organizaciones dijeron que una fuerza laboral altamente inteligente desde el punto de vista emocional será un prerrequisito para el éxito en los años venideros. “Los empleados están nerviosos por el impacto de la automatización y la IA en la relevancia de sus habilidades. El porcentaje de empleados que creen que sus habilidades son o llegarán a ser redundantes debido a la automatización y la IA ha aumentado en un 10% en dos años. En general, el porcentaje de empleados que creen que sus habilidades son o serán despedidos en los próximos dos o tres años ha aumentado del 30% al 39%. Además, la proporción de milenios que sienten esto ha aumentado del 40% al 50%”, pone de relieve este informe.

Falta cultura y formación: trabaja en esta cuatro áreas

Mientras que el 75% de las organizaciones afirman que pueden desarrollar las habilidades de la IE en sus empleados, son pocas las que proporcionan una formación relevante para ayudar a lograr ese objetivo.  A pesar de que los empleados que no desempeñan funciones de supervisión son los que más probablemente se verán afectados por la automatización, menos del 40% de las organizaciones evalúan las habilidades.

Las organizaciones también necesitarán crear una cultura que valore la IE y se esfuerce por mejorar continuamente. Para ello deben trabajar en estas cuatro áreas:

  • Personalizar los programas de aprendizaje existentes para integrar la IE y hacerlos accesibles a todos
  • Modificar los procesos de contratación para incluir la evaluación de la IE
  • Aplicar un objetivo de la IE para promover y recompensar el talento
  • Usar la tecnología y los datos para construir una alta cultura de la IE

«Las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de habilidades de inteligencia emocional, pero no se mueven con la rapidez suficiente para invertir en ellas», afirma Claudia Crummenerl, Líder de Práctica Global y Organización en CapgeminiInvent. «La experiencia de las empresas más exitosas de este espacio demuestra que las organizaciones deben dar prioridad a la IE en la contratación, la formación y la cultura para construir un equipo resistente en un mundo cambiante».