El mercado de seguros de salud internacional para expatriados, estudiantes y residentes está en crecimiento. Y una de las áreas geográficas en las que las tasas de contratación son más elevadas es para los ubicados en países de África, América Latina y América del Norte. En particular, en esta última región, el elevado coste de la asistencia sanitaria, especialmente en Estados Unidos, es un factor importante al respecto.

Esta una de las conclusiones de un nuevo estudio publicado por Finaccord, que analiza al detalle este tipo de seguros, su desarrollo y las tendencias de futuro. Se estima que el mercado mundial de seguros médicos internacionales para expatriados, estudiantes y residentes tenía un valor al cierre del pasado año de alrededor de 16.500 millones de dólares en primas brutas emitidas. De este total alrededor de 4.800 millones de dólares se debían a las nuevas pólizas adquiridas en el año.

El volumen se desglosa entre unos 12.400 millones de dólares en primas para expatriados, unos 3.300 millones para estudiantes y unos 812 millones para los residentes acomodados, siendo este último segmento el que aumenta más rápidamente.

David Bowles, consultor de la firma, destaca que «el mercado mundial de seguros de salud internacionales es grande y de rápido crecimiento”. Su valor ha superado el del seguro de Viaje, que Finaccord estima en unos 14.700 millones de dólares en primas para la cobertura autónoma en 2018.

“Aunque constituye un pequeño segmento dentro del mercado global para todos los tipos de seguros de Salud, su tasa de crecimiento anual compuesto del 9% entre 2014 y 2018 está muy por encima de la del seguro de Salud en general, que se registra en alrededor del 7,2% durante el mismo período”, apunta Bowles.

En total, durante el año pasado había alrededor de 97,4 millones de expatriados y estudiantes en todo el mundo que tenían derecho al seguro médico internacional, es decir, los que residían temporalmente en un país distinto de su país de origen durante un período de entre tres meses y diez años. Estos se componen de cinco tipos principales de clientes potenciales: trabajadores individuales (el más numeroso, 83,3 millones), empresas y otros cesionarios (incluidos diplomáticos y empleados de organizaciones benéficas y ONG), jubilados y estudiantes, más «otros» (definidos como cónyuges e hijos de clientes no empleados en las otras cuatro categorías).

Para más información sobre este estudio contactar con Cristina.Garcia@Inese.es