La implantación de nuevas tecnologías en las empresas suele recorrer una serie de estadios que van desde estudiar cómo va a mejorar la dinámica del negocio hasta su puesta en marcha y utilización. En el caso de la Inteligencia Artificial no difiere, pues muchas organizaciones se encuentran en proceso de incorporar sus bondades –siempre que consideren que las hay–.

Las razones para iniciar un proyecto que incorpore la tecnología de IA a los procesos empresariales son de diversa índole: desde mejoras técnicas, hasta la optimización del negocio, pasando por lograr un mayor conocimiento de la clientela y sus necesidades. Sin embargo, hay una razón que tiende a convencer por encima de todas y que engloba a las anteriores: la inteligencia artificial sirve para vender más y para ganar más dinero.

¿Cómo se vende más con IA?

En primer lugar, se consigue automatizando procesos que hasta ahora solían ser trabajo de personas. Y es que muchas de las tareas que se llevan a cabo terminarán siendo realizadas por máquinas en un futuro cercano. Esto no implica necesariamente una reducción en el personal de las empresas sino que los empleados podrán dedicarse a otras labores donde el factor humano sea más decisivo.

Conocimiento de los clientes

Como se ha mencionado anteriormente, la IA ayuda a conocer más a fondo qué tipo de clientes tiene una empresa y cuáles son sus necesidades reales. Esto hace posible una clasificación más precisa de ellos e incluso la opción de predecir sus comportamientos de consumo.

Tal información aporta a las empresas:

  • Una mejor gestión de los stocks, pues los análisis predictivos evitarán tener un stock mayor del necesario.
  • La realización de campañas de marketing y publicidad más efectivas. Conocer mejor al público objetivo ayuda a encontrar el mensaje que más pueda calar.

Mayor productividad

El aumento de las ventas también será mayor cuanto más productiva sea una empresa. Y en este caso, la Inteligencia Artificial volverá a jugar un papel determinante. A la automatización de tareas antes descrita se une la capacidad de que las máquinas se comuniquen entre sí, ofreciendo información clave que haga factible reducir los costes de producción o de provisión de servicios.

Además, si la productividad aumenta, los tiempos de llegada al mercado disminuyen. Esto supone una ventaja competitiva frente a otras compañías que no cuenten con este tipo de tecnología. Y a la postre, supondrá un aumento del beneficio, que es el objetivo final de cualquier negocio.

En definitiva, la Inteligencia Artificial no solo se irá implantando en la mayoría de las empresas (que se encuentran en una transición digital necesaria para asegurar su futuro), sino que hará posible aumentar los procesos de ventas. Y también hay que tener en cuenta una consideración más: esta tecnología no ha tocado techo y seguirá evolucionando, aportando nuevas funcionalidades y cambiando el modo de gestionar un negocio.

*Este artículo está publicado en el Blog de MAPFRE