La unión de informática y automóvil ha permitido incorporar en los vehículos nuevas prestaciones que entrañan también amenazas para sus propietarios y por ende, para las aseguradoras. Hablamos de los ‘ciberriesgos’.

Porque la capacidad de un coche para conectarse a internet le convierte en un objetivo potencial de un ataque con origen en el ‘ciberespacio’. ¿Pero cuáles son las posibles vulnerabilidades a las que se enfrentan estos nuevos vehículos?

Para empezar, muchos vehículos de última generación ya ofrecen al usuario la capacidad de controlar distintas funciones a distancia como las relacionadas con la climatización e incluso la apertura de puertas mediante un código de seguridad, lo que permite compartir el uso del coche entre varios conductores sin necesidad de que estos dispongan de llaves físicas. Esto se realiza a través de aplicaciones para dispositivos móviles que a su vez están expuestos al malware y los exploits que acechan estos artilugios y que se utilizan para intentar robar datos personales.

Por otra parte, ya se están probando sistemas que permiten a los coches comunicarse no solo entre sí sino también con diversos elementos de la infraestructura viaria. Se trata de lograr una conducción más segura (en las carreteras de América Latina se producen 130.000 muertes al año y 6 millones de pesonas resultan heridas) alertando en tiempo real al propio vehículo y a su conductor sobre la situación del tráfico y las posibles incidencias que se presenten y es un paso más hacia la conducción autónoma, aunque, de nuevo, existe el riesgo de que alguien manipule dicho sistema para tomar el control de los vehículos o de que introduzca información falsa que podría ocasionar un accidente.

 

Robos más sencillos

Ya existe cobertura de ‘ciberriesgos’ para empresas e infraestructuras así que, ¿por qué no también para proteger al parque automotriz? Pero incluso en el caso de coches ‘no conectados’, la tecnología puede convertir un sistema pensado para aumentar la comodidad del usuario en una puerta trasera franca para los cacos.

Un análisis realizado por el club automovilista alemán ADAC concluye que muchos de los modelos más vendidos en la actualidad son susceptibles de sufrir el denominado ‘robo sin llave’. Aunque no es una técnica nueva, la generalización de los sistemas de apertura keyless (que sustituyen el uso de la llave física por señales de radiofrecuencia), hacen que este tipo de ataque pueda ser más frecuente. De hecho, de los 237 coches dotados con el citado sistema, solamente tres modelos -dos de Land Rover y uno de Jaguar- evitarían ser sustraídos por esta vía.

En América Latina, México y Brasil son los países que registran un mayor número de robos de autos, según un estudio elaborado por la Interpol y el Instituto Belisario Domínguez de México, pero lo más habitual es que se utilice la violencia para ejecutarlo.