Arrancar una startup supone un trabajo y esfuerzo inconmensurables por parte de los emprendedores que se embarcan en un nuevo proyecto. Pero, una vez que han consolidado su producto o servicio y han salido al mercado (o incluso antes), deben utilizar todas las herramientas que estén en su mano para conseguir una adecuada comunicación con su público objetivo.

Por eso, en ese espacio de la comunicación las que adquieren mayor relevancia son las redes sociales, ya que cuentan con la capacidad de viralizar contenidos y, por lo tanto, que la visibilidad se multiplique.

Las redes sociales son clave para las startups

Por lo tanto, las redes serán un pilar clave para estas nuevas empresas en las que, además, la tecnología tiene una relevancia capital. Claro que para incluir su uso en la dinámica empresarial no vale con hacerlo sin más, sino que hay una serie de puntos que se deben tener en cuenta si se quiere tener éxito.

En primer lugar, la estrategia de marketing, la digital y la de redes sociales deben confluir, es decir, se han de establecer objetivos comunes que ayuden a aumentar la cartera de clientes y las ventas, además de mejorar la visibilidad e incluso la reputación como marca. Una vez aclarado este punto, hay otros consejos que deben sopesarse antes de utilizar las redes sociales como una herramienta:

  • Investigar cada una de esas redes sociales. Las más habituales son Facebook, Twitter, LinkedIn o Instagram pero antes de crear un perfil en cada una de ellas, hay que estudiar qué ventajas ofrecen y cómo se puede sacar el máximo provecho. Además, es necesario analizar dónde se llegará a un mayor número de clientes potenciales. Por ejemplo, no en todas las redes predominan los mismos rangos de edad.
  • Los perfiles que se creen deben ser profesionales. Ante todo una startup ha de mostrar seriedad, con lo que no puede tener un perfil de usuario habitual. Además, los perfiles profesionales permiten algunas opciones publicitarias y de venta que ayudarán a expandir el producto.
  • Observar qué hace la competencia. Los responsables de una startup tienen muchos modelos en los que fijarse cuando ponen en marcha un proyecto. Los servicios o los productos pueden ser totalmente innovadores, pero los modelos de venta no tienen por qué serlo. Esto mismo ocurre con la estrategia de redes, así que no dudes en revisar qué le funciona a otras empresas de la competencia o a las que consideres líderes en sus respectivos sectores. Imitar, que no copiar, algunas prácticas puede resultar provechoso, siempre que se haga teniendo en cuenta la idiosincrasia del propio negocio.
  • Cuidar el contenido. Para que la estrategia de redes sociales funcione debe haber precisamente eso: una estrategia de contenidos acorde con los objetivos. Por lo tanto, las publicaciones han de tener constancia, o lo que es lo mismo, los intervalos de tiempo deben mantenerse y respetarse —de nada sirve hacer tres publicaciones en una tarde y ninguna durante tres días—. De hecho, es recomendable llevar a cabo un calendario de publicaciones. Además, los contenidos tienen que estar cuidados y ofrecer a los potenciales clientes información útil acerca de la empresa.
  • Estudiar el mejor momento para publicar. Después de las primeras publicaciones en alguna de las redes sociales, la startup tendrá que comprobar qué momento del día es el más adecuado para subir contenido. Es algo sencillo puesto que en todas ellas se obtienen datos relevantes acerca de cómo se comportan los seguidores.

Cuidar la reputación. El buen nombre de una empresa, sobre todo si acaba de nacer, es clave para conseguir la confianza del mercado y clientes fidelizados. Por lo tanto, es recomendable que las publicaciones huyan de polémicas