El gobierno quiere avanzar en la regulación del uso de la inteligencia artificial en Brasil. Para ello el MCTIC (Ministerio de Ciencia, Tecnología, Información y Comunicaciones) tiene abierta una consulta pública, que estará activa hasta finales de enero, en la que se define la llamada Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.

El objetivo es debatir distintas formas de maximizar los beneficios de la tecnología y mitigar posibles impactos negativos. La medida se ha presentado después de que el país se adhiera, en mayo, a las recomendaciones de la OCDE, que creó directrices para que los gobiernos adopten sistemas que respeten «los derechos humanos y los valores democráticos».

Es importante destacar que en el Senado hay un proyecto de ley que defiende los principios de una política nacional de IA. Por ello, el gobierno abrió a debate la legislación y el uso ético de la tecnología, considerando ejes como la mano de obra, la investigación, así como el desarrollo y su aplicación en los sectores público y privado.

Nuevos profesionales y políticas de gobernanza

Brasil siguiendo el modelo de otros países que han adoptado estas estrategias, incluyendo en la agenda tras aprobar el Plan Nacional para Internet de las Cosas y la Ley General de Protección de Datos (en vigor el próximo año), que mencionan los sistemas automatizados.

«Estas estrategias deben guiar al Estado en la formación de políticas públicas, no sólo en términos de regulación, sino también en términos de incentivos y financiamiento para la formación de personas que necesitarán posicionarse en este mercado», afirma Bruno Bioni, fundador y profesor de Data Privacy Brasil, en una información de los medios locales.

La consulta cuestiona, por ejemplo, qué políticas serían necesarias para la reconversión profesional de los profesionales de los sectores afectados por la IA y cuál sería el papel del gobierno a este respecto. Además, desde el punto de vista de la gobernanza, se plantea la posibilidad de que los informes obligatorios de evaluación previa de impacto contra la discriminación (racial, de género o económica, por ejemplo) se presenten en procesos que incluyan la toma de decisiones por parte de las máquinas.