El laboratorio de innovación del Grupo BID, BID Lab, ha anunciado las dos propuestas seleccionadas para implementar modelos innovadores de bootcamps para la empleabilidad que beneficien especialmente a poblaciones vulnerables en América Latina y el Caribe. Estos laboratorios son programas de formación de corta duración que preparan y colocan a estudiantes sin experiencia previa en programación o habilidades digitales de alta demanda. El objetivo, detalla el BID, es cerrar la brecha de habilidades de los trabajadores del presente y del futuro con buenos empleos.

En la categoría de modelo maduro de bootcamp, que requería tener resultados de dos años en tasas de colocación laboral, salarios de los estudiantes y estar listos para escalar y llegar a miles de personas, fue seleccionada Dev.f.

Dev.f es el primer bootcamp mexicano creado en 2014. El 80% de las más de 2.000 personas que han pasado por el programa encuentran trabajo, un 10% inicia un emprendimiento, logrando un sueldo promedio de 900 – 1.350 dólares mensuales. Tienen un modelo innovador de campus nómada que les permite ser muy asequibles y estar presentes en varios países como México, Guatemala, El Salvador, Colombia y recientemente Panamá. Planean llegar a 17.000 estudiantes en tres años.

En la categoría de modelo incipiente de bootcamp, con un historial operativo mínimo de un año y dirigidos a poblaciones vulnerables o difíciles de alcanzar, la propuesta seleccionada fue HolaCode.

HolaCode es un bootcamp creado a finales del 2017 para migrantes forzados, deportados, retornados y refugiados de Centroamérica y Venezuela. Un modelo intensivo, presencial, donde el alumno paga por su educación una vez que obtiene un empleo que además de enseñar a programar, promueve la autonomía, el auto aprendizaje, la organización de las finanzas y aumenta la resiliencia de los participantes. El 90% de los egresados logra un empleo, con un sueldo promedio de 1.700 dólares.

La convocatoria se abrió en enero y se ha cerró en abril de 2019 y buscaba modelos que especialmente beneficien a poblaciones vulnerables o de difícil acceso debido a su geografía, pobreza u otras formas de exclusión: jóvenes en riesgo, grupos indígenas, personas con discapacidad y mujeres, entre otros.