¿Cómo sería el futuro de los seguros en 2030? McKinsey ha elaborado un artículo en el que detalla el nuevo mundo asegurador visto a través de los ojos de Scott, un cliente del año 2030.

Los expertos de la consultora analizan cómo sería un día en la vida de nuestro protagonista del futuro. Así, la mañana comienza con un asistente personal digital pidiendo un vehículo con capacidad de autoconducción para una reunión en la ciudad.

Al subirse al coche, Scott decide que quiere conducir y pone el coche en modo «activo». El asistente personal de Scott traza una posible ruta y la comparte con su aseguradora de movilidad, que responde inmediatamente con una ruta alternativa que tiene una probabilidad mucho menor de accidentes y daños en el coche, así como el ajuste calculado de su prima mensual.

El asistente de Scott le notifica que la prima de su seguro de movilidad aumentará entre un 4 y un 8% en función de la ruta que seleccione, del volumen y la distribución de los demás coches en la carretera. También le avisa de que su póliza de seguro de vida, que ahora tiene un precio de «pago por vida», aumentará un 2% este trimestre. Los importes adicionales se cargan automáticamente en su cuenta bancaria.

Cuando Scott entra en el aparcamiento, su coche choca con una de las señales de aparcamiento. En cuanto el coche deja de moverse, su diagnóstico interno determina el alcance de los daños. Su asistente personal le indica que tome tres fotos de la zona del parachoques delantero derecho y dos de los alrededores.

Cuando Scott vuelve al asiento del conductor, la pantalla del salpicadero le informa de los daños, confirma que la reclamación ha sido aprobada e informa de que se ha enviado un dron de respuesta móvil al terreno para su inspección. Si el vehículo es conducible, puede dirigirse al taller de la red más cercano para su reparación una vez que llegue el vehículo de sustitución.

La promesa de la IA

Aunque este escenario pueda parecer más allá del horizonte, este tipo de historias de usuarios integrados surgirán en todas las líneas de seguros con una frecuencia cada vez mayor durante la próxima década.

De hecho, añade la consultora, todas las tecnologías requeridas anteriormente ya existen, y muchas están a disposición de los consumidores.

Con la nueva ola de técnicas de aprendizaje profundo, como las redes neuronales convolucionales, la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de cumplir su promesa de imitar la percepción, el razonamiento, el aprendizaje y la resolución de problemas de la mente humana.

En esta evolución, añade el artículo, los seguros pasarán de su estado actual de «detectar y reparar» a «predecir y prevenir», transformando así todos los aspectos del sector.

«El ritmo del cambio también se acelerará a medida que los corredores, los consumidores, los intermediarios financieros, las aseguradoras y los proveedores se vuelvan más expertos en el uso de tecnologías avanzadas para mejorar la toma de decisiones y la productividad, reducir los costes y optimizar la experiencia del cliente», remarcan los expertos.

A medida que la IA se integra en el sector, las aseguradoras deben posicionarse para responder al cambiante panorama empresarial. Los ejecutivos de las aseguradoras deben comprender los factores que contribuirán a este cambio y cómo la IA reconfigurará los siniestros, la distribución y la suscripción y fijación de precios. Con esta comprensión, -concluyen- «pueden comenzar a desarrollar las habilidades y el talento, adoptar las tecnologías emergentes y crear la cultura y la perspectiva necesarias para ser actores exitosos en la industria de seguros del futuro».

En este futuro inminete los seguros pasarán de su estado actual de «detectar y reparar» a «predecir y prevenir» transformando el sector