Los nuevos algoritmos, la capacidad computacional cada vez mayor y el big data están desencadenando una revolución tecnológica en el negocio asegurador. En solo diez años, afirma el presidente de MAPFRE, Antonio Huertas, el sector tiene delante un “cambio más dramático” que en todo el siglo pasado.

Con este telón de fondo, “estamos asistiendo a cambios en la esencia del modelo asegurador”, con la aparición, por ejemplo, de nuevos ciberriesgos o la mutación de otras amenazas. Igualmente, se traslada la cobertura del riesgo al fabricante desde el conductor.

Huertas dibuja, en una entrevista para la publicación estadounidense Agency Checklists, un entorno disruptivo con una doble vertiente: riesgos y oportunidades. “La clave para la supervivencia será la capacidad de minimizar lo primero y maximizar lo segundo”, indica el presidente. “Eso depende en gran medida de la actitud y la preparación”, añade.

Así, considera que la innovación es clave: “Hay una gran oportunidad de aprovechar la palanca tecnológica y de los datos para crear soluciones innovadoras, reducir costes y ofrecer un mayor valor para el cliente”.

En esta línea, añade, “nuestro objetivo principal debería ser aún más amplio”. “El seguro -comenta Huertas- siempre ha tenido una fuerte dimensión social. Las innovaciones radicales como el aprendizaje profundo, el blockchain o la genómica tienen una capacidad real para mejorar la inclusión financiera y satisfacer mejor las necesidades de los segmentos del mundo en los que vivimos con, estén o no aseguradoras, y creo firmemente en la consecución de ese objetivo como meta paralela”.

El cliente tiene el control

En todo caso, añade, “la columna vertebral de todos los cambios que estamos viendo se centra en el empoderamiento del cliente conectado”. Hoy en día, detalla, “el control no está ni en manos de la empresa ni de los proveedores, sino directamente en las del cliente, lo que está dando lugar a cambios en los procesos, en los modelos de negocio y, en última instancia, en a la aparición de una nueva realidad digital y conectada”.

Y concluye: “Un elemento clave que no debe pasarse por alto a la hora de analizar el impacto que la digitalización está teniendo en el mundo empresarial es el elemento humano, es decir, cómo todos estos cambios afectan al empleo, a la empresa y a los cambios organizativos que está provocando”.