EY ha presentado su Guía FinTech Perú 2020/2021 en la que se plasma la situación del mercado a nivel regional, tendencias, habilitadores legales y regulatorios del ecosistema FinTech y más.

Según desgrana Ljubica Vodanovic, EY Law Financial Regulation & FinTech Leader en un artículo lo que antes era visto como una herramienta más para mejorar la experiencia-usuario hoy se ha convertido en una necesidad vital: tener servicios 100% digitales para contribuir con evitar los contagios y mejorar la calidad de vida de las personas.

La transformación digital en los servicios financieros no es la excepción. «Hoy estamos frente al inicio de un verdadero cambio disruptivo, protagonizado no sólo por nuevos y variados actores, sino también por los actores financieros tradicionales que han potenciado sus acciones digitales o se han incorporado a esta ola con mucho entusiasmo», afirma.

Así, ejemplifica diferentes iniciativas digitales en la industria FinTech en Latinoamérica. Como el auge del dinero electrónico o billeteras digitales en Colombia, Argentina, Brasil y México, que han generado mayor inclusión financiera y se han convertido en una buena alternativa para facilitar las transacciones de las personas.

Perú no es ajeno a dicha necesidad, remarca la directiva, esto se puede observar en el crecimiento de la billetera digital Yape (ha subido de 2 millones de usuarios -yaperos- en enero de 2020 a 3,7 millones hasta agosto 2020, proyectando llegar a 5 millones a fin de año).

«En este aspecto, resulta acertado que se haya impulsado, con normas dictadas durante la pandemia, el mayor uso de billeteras digitales, quedando pendiente nuevas medidas de flexibilización y de estímulo a esta importante herramienta para la inclusión financiera que no requiere de una cuenta en un banco para hacer operaciones», asevera Vodanovic.

La industria FinTech en Perú 

La industria FinTech en Perú ha venido desarrollándose de manera consistente. Tomando como base un reciente estudio realizado por Equifax y Emprende UP, se indetifica aproximadamente 148 empresas FinTech operando en Perú, en su mayoría ubicadas en Lima (91%) y seguida por Arequipa (3%).

Las FinTech identificadas se clasifican en 8 verticales:

  • Pagos: Envío de dinero, sea de manera local o internacional, para realizar pagos o transferencias entre cuentas. Incluye facilitadores de pagos (pasarelas) y plataformas de criptomonedas, las cuales son plataformas digitales que permiten la compra, venta, transferencias y, en general, operaciones con criptomonedas.
  • Financiamientos: fondos dinerarios otorgados por personas jurídicas con recursos propios, utilizando plataformas digitales para alguna(s) o todas las etapas. Incluye las plataformas digitales que conectan a personas naturales o personas jurídicas/entes jurídicos interesados en obtener un préstamo.
  • Cambio de Divisas: Cambio de una moneda por otra.
  • Gestión de finanzas empresariales: Plataformas digitales para el manejo de recursos, activos y pasivos de una persona o ente jurídicos (gestión de facturas, gestión de la contabilidad, gestión patrimonial, etc.).
  • Gestión de finanzas personales: Plataformas digitales y/o asesoría financiera digital que facilitan a las personas naturales a tomar mejores decisiones financieras y a gestionar su dinero (ingresos y egresos de dinero, reducir gastos en operaciones, mejores tasas de intereses o bajas comisiones, etc.) o portafolios de inversión.
  • Crowdfunding: Préstamos de dinero en pequeñas cantidades por parte del público en general a favor del público en general.
  • Puntaje crediticio: Evaluación y asignación de puntaje crediticio a personas naturales.
  • Seguros (Insurtech): Comercialización y contratación de seguros utilizando tecnología.

Maduración del ecosistema

Desde un punto de vista conceptual, un factor clave para medir la maduración y el desarrollo del ecosistema FinTech en un país es la relación y apertura por parte de los actores tradicionales respecto a la innovación y el emprendimiento en el sistema financiero.

«Si bien desde hace años ya se observaba en la región una tendencia favorable a las posibilidades de colaboración entre las empresas tradicionales del sistema financiero y las FinTech, en el 2020 el Perú ha empezado a vivir de una forma más intensa y notable este fenómeno«, subraya.

En septiembre, Rappi anunció una alianza estratégica para impulsar la banca digital en Perú, la cual le permitirá ofrecer servicios financieros a millones de usuarios que ya usan su plataforma. Esta alianza estratégica es un hito en el ecosistema FinTech del país, al permitir integrar servicios financieros de una empresa bancaria en la plataforma de una FinTech a través de Application Programming Interfaces (APIs).  

Es previsible que la industria de las FinTech siga creciendo y generando tanto oportunidades de complementariedad como áreas de competencia directo con la banca. La banca, por su parte, continuará impulsando el proceso de transformación digital proponiendo nuevos servicios a sus clientes en los canales digitales y generando nuevas oportunidades para incluir a más personas. En este proceso se sumarán e incorporarán indudablemente empresas tecnológicas. La consecuencia final debe ser el mayor beneficio posible para los clientes y, por ende, una mayor inclusión financiera en nuestro país.

La industria FinTech en la región

Definitivamente, la pandemia generada por el COVID-19 ha acelerado los avances en materia de FinTech en los diferentes países de la región. Si lo vemos en términos de inversión en negocios FinTech, en América Latina se ha alcanzado la cifra histórica de USD 8,000 mil millones según Korefusion.

El área con mayor inversión es Pagos con USD 0,000 millones seguido por préstamos USD 1,950 millones y Bancos digitales USD 1,880 millones.

Por países, de acuerdo con el Global Fintech Index City 2020, México, Brasil y Colombia son las tres naciones líderes de la región con mayor número de Fintech consolidadas, en fase de maduración o listas para escalar sus operaciones.

Reglas comunes y globales

Resulta crucial la armonización de las diferentes regulaciones en la región y la posibilidad de que las FinTech puedan llevar a cabo sus negocios en diferentes países sin tener que incurrir en doble carga regulatoria, remarca la abogada. «Las reglas en FinTech tienen que apuntar a ser comunes, porque los negocios FinTech son globales».

Aunque en algunos países como México y Brasil, se han logrado leyes que regulen la materia, aún hace falta fortalecer el marco jurídico para garantizar no solo la correcta operación del mercado, sino la competencia leal entre empresas y el verdadero beneficio a los usuarios, concluye la Guía.